Durante la charla, ambos compartieron parte de sus historias personales y explicaron que el objetivo del grupo es brindar un lugar de acompañamiento para aquellas personas que atraviesan situaciones vinculadas con el consumo de alcohol y drogas, pero también otras problemáticas.
Según explicaron, el Movimiento 245 aborda situaciones relacionadas con la ludopatía, la ansiedad, la depresión, los ataques de pánico, la ira y distintas dificultades emocionales. En ese sentido, remarcaron que no se trata únicamente de trabajar sobre el consumo, sino también sobre las situaciones personales que pueden estar detrás de determinadas conductas.
Experiencias personales y un proceso que continúa día a día
Nelson Lugo relató durante la entrevista parte de su historia y explicó que llegó al grupo después de atravesar desde muy joven situaciones relacionadas con el consumo. Contó que comenzó a consumir a los 12 años y que, con el paso del tiempo, la situación se fue agravando hasta llevarlo a sentirse perdido y con temor de terminar en una situación de mayor gravedad.
A los 20 años llegó al espacio y encontró, según relató, un lugar donde podía hablar de lo que le sucedía sin sentirse juzgado. Para Nelson, uno de los aspectos fundamentales fue descubrir que no estaba solo y que otras personas habían atravesado situaciones similares.
Durante su proceso permaneció durante 11 meses en una casa de contención. Según explicó, la permanencia no es obligatoria, sino que depende de la decisión de cada persona de continuar con el proceso. Allí se desarrolla una rutina diaria que incluye tareas, espacios de conversación, reuniones de desfogue y trabajo con los 12 pasos y las 12 tradiciones.
Candela Vinaccia también contó su experiencia y explicó que en su caso tuvo especial importancia el trabajo sobre las emociones. Hizo referencia a situaciones relacionadas con la ira, la ansiedad y la depresión, y señaló que el grupo le permitió comenzar a hablar de aquello que durante mucho tiempo había guardado.
En ese intercambio, destacó el valor de poder compartir experiencias con otras personas que atravesaron situaciones parecidas. El objetivo, explicó, es aprender a enfrentar los problemas de otra manera y poder trabajar sobre las emociones sin recurrir nuevamente a aquellas conductas que generaron dificultades.
Los integrantes del Movimiento 245 remarcaron además que la recuperación no debe entenderse como algo que se completa de un día para otro. Se trata de un proceso cotidiano, en el que cada persona debe continuar trabajando sobre sus dificultades y sostener las herramientas adquiridas.
Una casa de contención abierta y el acompañamiento de las familias
La casa de contención de Balcarce cuenta actualmente con alrededor de 12 personas y el proceso puede extenderse aproximadamente durante seis meses, aunque aclararon que los tiempos pueden variar de acuerdo con cada situación.
La rutina incluye tareas dentro de la casa, espacios de conversación y distintas instancias destinadas a trabajar sobre las problemáticas personales. También se realizan tres reuniones diarias de “desfogue”, donde quienes participan pueden hablar sobre lo que les sucede, compartir sus experiencias y escuchar a los demás.
El significado del nombre Movimiento 245 también fue explicado durante la entrevista. Según señalaron, el “24” hace referencia a que las casas permanecen abiertas las 24 horas, mientras que el “5” está relacionado con el cuarto y quinto paso del proceso de recuperación. La organización tiene alrededor de 20 años de existencia y, según indicaron, fue establecida legalmente como Movimiento 245 en 2019.
Además de Balcarce, el movimiento cuenta con presencia en otras ciudades y tiene una casa central en Merlo, mientras que también desarrolla actividades en Mar del Plata, La Rioja y Jujuy. Durante la entrevista señalaron que incluso existen proyectos para llevar esta propuesta a Chile.
Uno de los puntos sobre los que hicieron especial hincapié fue la participación de las familias. Explicaron que muchas veces el entorno de una persona que atraviesa una problemática también necesita herramientas para comprender qué está sucediendo y saber cómo acompañar.
En ese sentido, remarcaron que los familiares también pueden acercarse al grupo y participar de los espacios de ayuda. Según señalaron, situaciones como el rechazo, el abandono, distintas heridas emocionales o experiencias de la infancia pueden formar parte de las cuestiones que posteriormente deben ser trabajadas, aunque aclararon que no es necesario tener antecedentes familiares de alcoholismo para atravesar una problemática de consumo.
También hablaron sobre las recaídas y explicaron que pueden formar parte de un proceso de recuperación. En esos casos, indicaron que las puertas del espacio permanecen abiertas para volver a comenzar y buscar nuevamente acompañamiento.
Sostener el espacio y el pedido de ayuda
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la situación de la casa de contención y las necesidades que tienen para mantenerla en funcionamiento.
Candela explicó que vive en Balcarce y que considera la casa como una segunda vivienda, además de colaborar con distintas tareas relacionadas con la organización, la tesorería y la búsqueda de recursos. Nelson, en tanto, llegó desde Buenos Aires para colaborar con el funcionamiento del espacio y acompañar el proceso de quienes se encuentran allí.
La casa se sostiene principalmente mediante aportes propios, colaboración de familiares y actividades destinadas a recaudar fondos. Entre ellas mencionaron rifas, polladas y venta de tortillas, además de donaciones de vecinos.
También señalaron que reciben algunos aportes y que desde Desarrollo Social se les brinda una garrafa por mes. Sin embargo, remarcaron que existen importantes gastos para sostener el funcionamiento cotidiano, entre ellos el servicio de electricidad, que según indicaron representa un costo superior a los 240 mil pesos mensuales.
Por ese motivo, hicieron un llamado a quienes puedan colaborar con distintos elementos necesarios para la casa. Entre los pedidos mencionaron sillas, camas, alimentos y materiales que permitan realizar mejoras en las instalaciones.
Los integrantes del Movimiento 245 también explicaron que buscan avanzar con la regularización legal de la organización en Balcarce. Para ello necesitan contar con asesoramiento y la intervención de un escribano, con un costo que, según señalaron durante la entrevista, supera el millón de pesos. Por ese motivo, también buscan alguna alternativa de colaboración o donación que les permita completar ese trámite.
Durante el cierre de la entrevista, Candela y Nelson remarcaron que el espacio está abierto para quienes necesiten ayuda y señalaron que no se trata de un lugar religioso ni político. Insistieron en que cualquier persona que atraviese una situación difícil puede acercarse, conocer el funcionamiento del grupo y comenzar a buscar acompañamiento.
El mensaje que dejaron fue especialmente dirigido a quienes todavía tienen dudas o sienten temor de dar el primer paso: “Se puede, hay que darse la chance y pedir ayuda”.
Quienes quieran comunicarse con los integrantes del Movimiento 245 pueden hacerlo a través de los siguientes teléfonos:
Nelson Lugo: 11 6299-6351
Candela Vinaccia: 2266-514395

