“Fueron varios años de esperarlo, pero en algún momento tenía que llegar. El esfuerzo que hice durante casi 16 años de entrenamiento y competencias tenía que dar sus frutos, y este fue el año”, manifestó la deportista, al tiempo que destacó que la temporada estuvo atravesada por modificaciones en el calendario que terminaron siendo determinantes.
En ese sentido, subrayó la importancia del Campeonato Panamericano JKA, disputado en el mes de septiembre en Colombia, un certamen que no estaba previsto inicialmente. “No contábamos con ese Panamericano, se nos cambiaron los planes, pero fue una experiencia inolvidable, llena de aprendizaje y consagraciones. Creo que fue lo que me dio, en esta oportunidad, el Fangio de Oro”, afirmó.
Lejos de conformarse, Ponce remarcó que mantiene intactas sus aspiraciones deportivas. “Estoy contenta y satisfecha, pero seguimos aspirando a más. Mi nuevo objetivo es salir campeona mundial, es lo único que me falta en mi carrera”, señaló, mientras aguarda una posible clasificación para competir en el Mundial que podría desarrollarse en Brasil.
Finalmente, recordó con orgullo su trayectoria dentro del deporte local y los reconocimientos obtenidos a lo largo de los años, destacando que en el año 2012 fue la deportista más joven en ganar un premio Fangio, un antecedente que hoy cobra aún más valor al alcanzar el máximo galardón del deporte balcarceño.
