“Rocky” Mignino y Andrés Ruiz en FM 104.9: pasión, disciplina y una vida dedicada al fisiculturismo

En una entrevista cargada de anécdotas, emociones y profundas reflexiones, Miguel Ángel “Rocky” Mignino y Andrés Ruiz compartieron en los estudios de FM 104.9 su recorrido dentro del fisiculturismo, una disciplina que —según remarcaron— exige tanto del cuerpo como de la mente.

Con una extensa trayectoria que lo convirtió en referente local, Rocky repasó sus inicios y los momentos más significativos de su carrera. Andrés, representante de una generación más joven, destacó el aprendizaje y la disciplina que le transmitió su mentor, marcando el valor del vínculo entre maestro y discípulo.

De la potencia al culturismo

Rocky recordó que sus primeros pasos no fueron en el culturismo, sino en el levantamiento de pesas. “Yo era levantador de pesas. Nunca pensé que iba a competir en culturismo”, señaló. Fue un profesor quien lo impulsó a incursionar en la disciplina. Desde entonces, su carrera no se detuvo.

“Empecé a ganar y me entusiasmé. Vivía dentro del gimnasio, con frío, calor o lluvia”, relató. Su trayectoria lo llevó a competir en distintos puntos del país y del exterior. Uno de sus grandes logros fue obtener el carnet profesional en Mendoza, lo que le permitió proyectarse internacionalmente.

Entre los hitos más importantes mencionó su participación en un campeonato vinculado a la figura de Arnold Schwarzenegger en España. “Fue una emoción que no me voy a olvidar nunca. Estar en Sevilla, en ese nivel, para mí fue un orgullo enorme”, expresó. Allí compitió como uno de los pocos argentinos presentes, midiéndose con atletas de distintos países.

Sacrificios y acompañamiento familiar

Ambos coincidieron en que el sostén familiar es clave para desarrollarse en este deporte. Las dietas estrictas, los horarios exigentes y la preparación para cada competencia implican resignar momentos personales.

“Dejé cumpleaños, reuniones familiares y hasta situaciones muy difíciles. Una vez mi hijo estaba internado y yo tenía que competir. Mi señora me dijo que fuera igual”, recordó Rocky, visiblemente emocionado.

Andrés también subrayó el rol de su esposa: “Si no tenés una compañera que entienda lo que haces, es muy difícil llegar. Hay ansiedad, hambre y sed. Y la sed es muy brava”.

Más que una cuestión estética

Lejos del prejuicio que reduce al fisiculturismo a lo meramente estético, Ruiz explicó que se trata de un deporte integral. “No tiene que ver con cuánto levantas, sino con llevar el cuerpo a un nivel estético extremo, con disciplina, dieta y entrenamiento. Pero sobre todo es mental”, afirmó.

Ambos defendieron el carácter competitivo de la disciplina y recordaron que existen torneos internacionales de primer nivel como el Mister Olympia. “En todos lados se compite. Es un deporte”, remarcó Rocky.

Dieta, constancia y fortaleza mental

En cuanto a la alimentación, aclararon que no se trata de “no comer”, sino de seguir una planificación estricta y repetitiva. Durante la preparación pueden realizar entre seis y ocho comidas diarias, basadas principalmente en proteínas y carbohidratos controlados.

“La palabra dieta es lo que comes a diario. Nosotros comemos siete u ocho veces por día. Lo más difícil no es la comida, es la constancia y el humor”, explicó Andrés, quien reconoció que la exigencia física impacta también en el estado anímico.

Rocky coincidió: “En plena preparación me transformaba. Cualquier cosa me molestaba, pero la gente que me conocía sabía por lo que estaba pasando”.

El escenario y la emoción

Al hablar de competencias, ambos resaltaron el impacto emocional de subir al escenario. Para Andrés, su primera participación fue la más significativa. “Llegar hasta ahí ya era sentirme campeón”, señaló, al recordar los aplausos del público y el aliento de su familia como un momento “impagable”.

Para Rocky, competir como profesional en el exterior marcó un antes y un después. “A veces estoy en mi casa y pienso cómo llegué hasta ahí”, confesó.

Actualmente, tras atravesar problemas de salud que lo mantuvieron alejado de la actividad, aseguró que su intención es regresar progresivamente a los entrenamientos. “Lo voy a hacer hasta que el cuerpo diga basta”, afirmó.

Un reconocimiento cargado de emoción

Uno de los momentos destacados fue el reciente homenaje que recibió Rocky en la Fiesta del Deporte 2025. El histórico culturista confesó que el reconocimiento lo sorprendió profundamente.

“Fue emocionante. No me quería emocionar, pero me dejaron con la boca abierta”, expresó. Tras un tiempo alejado de la competencia por cuestiones de salud, aseguró que el gesto lo movilizó. “Hacía rato que no se acordaban de mí, y esta vez se acordaron. Eso no se olvida”.

Andrés lo acompañó al escenario en ese momento especial, simbolizando la continuidad generacional dentro del deporte.

Formación y nuevas generaciones

Ruiz no dudó en reconocer públicamente la influencia de su mentor. “Tengo que aceptar que fui al culturismo por él. Siempre entrené, pero era ir a mover peso, sin técnica. Él supo usar la parte bruta mía y enseñarme disciplina”, afirmó.

Actualmente, Andrés dirige su propio gimnasio ubicado en calle 9 esquina 14, donde varios atletas comenzaron a competir. Entre sus objetivos está derribar mitos y tabúes en torno al fisiculturismo, especialmente en relación con la suplementación.

“Hay muchas malas enseñanzas y comentarios sobre la suplementación y la llamada ‘química’. Lo importante es la información y el uso responsable”, sostuvo.

Aclaraciones sobre la salud

Durante la entrevista también abordaron el tema del uso de sustancias hormonales en el deporte. Andrés explicó que no generan resultados por sí solas, sino que forman parte de procesos controlados que requieren entrenamiento, alimentación adecuada y supervisión médica. Además, advirtió sobre los riesgos del abuso.

En ese marco, Rocky aclaró un antiguo rumor vinculado a su problema de visión. “El anabólico no me hizo perder la vista. Yo tuve un accidente cuando era camionero en Mar del Plata. Se me desprendió la retina y me operaron. Me dijeron que no hiciera más fuerza, pero no hice caso. Eso fue lo que pasó”, explicó.

Una pasión que continúa

A los 62 años, Rocky continúa ligado al deporte, asesorando y acompañando a jóvenes atletas, entre ellos Diego Corbalán, quien planea competir hacia fin de año.

“Si el cuerpo me deja, volvería a competir. Es lo más lindo que hay”, aseguró. Aunque reconoció que su problema visual limita algunas tareas, afirmó que su experiencia permanece intacta: “Tocando a una persona ya me doy cuenta qué le falta y qué no”.

La entrevista cerró con un mensaje claro para quienes dudan en comenzar: priorizar la salud y practicar deporte de manera responsable.

“Que lo tomen como salud. No solo el culturismo: cualquier deporte es bueno. Cuando sos joven, lo principal es comer bien y entrenar”, expresó Andrés.

Rocky reforzó la idea: “Que prueben, que hagan deporte. Es lo mejor que hay. Yo no me puedo quejar. El deporte me dio todo”.

Entre experiencia y renovación, ambos dejaron en claro que el fisiculturismo no es solo una cuestión física: es disciplina, constancia, sacrificio y, sobre todo, una forma de vida.

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