Un peronismo fracturado, sin conducción y atrapado en sus propias internas

El peronismo de Balcarce atraviesa una de las etapas más desordenadas y contradictorias de los últimos años. Lejos de exhibir fortaleza política o vocación de síntesis, el Partido Justicialista local quedó expuesto como un espacio sin conducción clara, atravesado por disputas internas que ya no logran disimularse bajo el discurso de la unidad.

Lo que se anunció con bombos y platillos como una lista de consenso duró poco. Muy poco. En cuestión de días, el escenario mutó y la supuesta unidad se transformó en una interna abierta, con múltiples aspirantes disputando el control del PJ local. La postal es elocuente: cada sector juega su propia partida, sin un proyecto común y con la mirada puesta más en la rosca partidaria que en las necesidades reales de la ciudad.

La irrupción de nuevas candidaturas no hizo más que confirmar lo que muchos militantes venían advirtiendo en voz baja desde hace tiempo: el peronismo balcarceño está fragmentado, sin un liderazgo que ordene y sin una estrategia política que lo proyecte hacia el futuro. Bajo consignas como “renovación” o “militancia”, algunos espacios buscan diferenciarse; otros, desde estructuras más tradicionales, intentan conservar cuotas de poder. El resultado es el mismo: un movimiento partido.

Mientras tanto, la conducción actual parece haber perdido la capacidad de contener, persuadir y sintetizar. La proliferación de listas y candidaturas para presidir el PJ no expresa fortaleza democrática, sino una profunda crisis de autoridad política. Cuando nadie resigna nada y todos quieren conducir, lo que queda es un peronismo encerrado en sí mismo, discutiendo nombres y cargos, pero cada vez más lejos de la calle y del vecino.

En ese marco, ya se confirmaron al menos tres expresiones en disputa. Sergio Aranaga encabeza la lista “Acción Justicialista”, vinculada al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y alineada con el gobernador Axel Kicillof, acompañado por Gabriela Franganillo. Por otro lado, Javier Menonne anunció en redes sociales su postulación a la presidencia del PJ local, con Florencia García como compañera de fórmula, en una propuesta que se presenta bajo el eje de la “renovación” y el trabajo territorial. A ese escenario se suma Jorge Guzmán, vicepresidente de la Cooperativa de Electricidad, quien también aparece como candidato para conducir el partido.

En un contexto social y económico que exige respuestas concretas, el PJ de Balcarce vuelve a mirarse el ombligo. Las internas, que podrían ser una herramienta para revitalizar al movimiento, terminan convirtiéndose en un espectáculo de fragmentación que debilita al espacio y lo aleja de su rol histórico como alternativa de gobierno.

La realidad es incómoda, pero innegable: hoy el peronismo local no está discutiendo cómo volver a representar a la mayoría, sino quién se queda con el sello. Y mientras esa pelea siga siendo el eje central, la división no hará más que profundizarse. En Balcarce, la unidad peronista no solo está en crisis: directamente no existe.

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