Debido a la magnitud del siniestro, fue necesario solicitar refuerzos a cuarteles de la región. En ese marco, se convocaron unidades provenientes de Lobería, Quequén y Necochea. Las condiciones climáticas —con viento intenso y temperaturas superiores a los 32 grados— favorecieron la rápida propagación de las llamas.
Si bien hasta el momento no se pudieron cuantificar las pérdidas totales, el fuego arrasó varias hectáreas sembradas con sorgo, maíz y pasturas, además de provocar daños en alambrados rurales.
El intenso trabajo de los servidores públicos permitió evitar que el incendio alcanzara una vivienda cercana y un galpón que contenía herramientas, lo que habría agravado aún más la situación.
Al cierre de esta edición, los Bomberos continuaban trabajando en el lugar, ya que la extensión del foco ígneo es considerable y aún persistían sectores activo.
