El silencio respetuoso se transformó en emoción cuando el pabellón nacional comenzó a elevarse por intermedio de los veteranos de guerra Daniel Cucci y Norberto Agüero, acompañado por los acordes de la Marcha Aurora. Allí estaban ellos, los veteranos, con la mirada cargada de historia; y también los más jóvenes, sosteniendo banderas y preguntas. Porque, como se recordó desde la locución, no se trata solo de mirar hacia atrás, sino de comprender, agradecer y mantener viva la memoria.
La ceremonia avanzó con la solemnidad que impone la fecha. El Himno Nacional, interpretado con sensibilidad por Maxi Daruch, unió las voces en un mismo sentir. Luego, el minuto de silencio dejó oír lo más profundo: la ausencia, el respeto y el nombre imborrable de quienes no volvieron, entre ellos Jorge Alberto Llamas.Las ofrendas florales depositadas al pie del monumento, erigido en 1988 por estudiantes de la Escuela Técnica Nº 1, reafirmaron el compromiso colectivo con la memoria. Más tarde, un gesto cargado de simbolismo: el descubrimiento de un cartel que indica la distancia exacta entre ese punto y Puerto Argentino, recordando que, aunque lejanas, las islas siguen presentes en el corazón de la comunidad.
Rivero y su legado
Uno de los momentos más significativos llegó con las palabras de los protagonistas. El presidente del Centro de Veteranos, Walter Colavitta, ofreció una reflexión que entrelazó historia, identidad y tradición, recordando al gaucho Rivero, peón de campo argentino conocido por liderar un alzamiento en Puerto Soledad, en las islas Malvinas, en 1833, poco después de la ocupación británica del archipiélago.
“Su figura hoy sigue siendo relevante y lo fue en Malvinas, porque tuve la oportunidad de conocer gauchos jóvenes. Podemos decir que en nuestra última batalla también estuvo presente el gaucho”, señaló.
En su voz, la figura del gaucho apareció como símbolo de continuidad histórica, como un puente entre las luchas fundacionales del país y el conflicto del Atlántico Sur. “Es y será una parte fundamental de la identidad argentina y muestra cabal de la defensa de la misma, ayer, hoy y siempre”, concluyó, arrancando un aplauso sostenido.
Un compromiso con la patria
Luego fue el turno de Osvaldo Huck, cuya palabra, cargada de vivencias, se volvió testimonio y legado. “Yo tengo el mérito nada más de haber vivido muchos años, pero he tenido un compromiso con la patria y lo he llevado a cabo”, expresó con humildad.
Su discurso, atravesado por recuerdos y convicciones, dejó frases que resonaron con fuerza: “Primero la patria, después todo lo demás”, afirmó, y más adelante agregó: “Los 649 hermanos que quedaron en el mar y en la turba de Malvinas no van a morir nunca, porque acá están”.
Huck también destacó la importancia de transmitir la historia a las nuevas generaciones: “A los niños hay que hacerlos participar desde chiquitos, porque las cosas se aprenden de chicos”.
La voz de una hija
Inicialmente, Florencia Scrocca, hija de un veterano de Malvinas, compartió su testimonio personal, cargado de emoción y gratitud hacia su padre y los demás veteranos.
“Para nosotros, los hijos de los veteranos, cada 2 de abril es una oportunidad de recordar el sacrificio de nuestros padres, pero también de reafirmar nuestro compromiso con su memoria”, expresó Florencia, ante un público visiblemente conmovido.
Su palabra resonó con fuerza al recordar que no solo los veteranos vivieron el conflicto, sino también las familias que los esperaron, las que atravesaron la incertidumbre y el dolor del regreso.
La historia invisible de las mujeres
En otro momento, el historiador y periodista Ariel Bibbó se dirigió a los presentes para hablar sobre un aspecto muchas veces olvidado del conflicto: la participación femenina. Recordó que, aunque la historia de Malvinas se ha contado principalmente desde una perspectiva masculina, las mujeres estuvieron involucradas en el conflicto, ya sea en roles de apoyo logístico, en enfermerías o trabajando en la retaguardia.
“Hoy, cuando hablamos de Malvinas, no debemos olvidar a aquellas mujeres que, aunque no estuvieron en el campo de batalla, también fueron parte de esta gesta”, enfatizó Bibbó. Además, añadió que es necesario “dar visibilidad a sus historias, a sus luchas silenciosas, porque fueron ellas quienes también sostuvieron la causa desde sus lugares”.
Enseñanza y legadoEl cierre de las alocuciones estuvo a cargo del intendente municipal, Esteban Reino, quien puso el foco en el ejemplo de los veteranos.
“Estos héroes que caminan al lado nuestro nos tienen que dejar una enseñanza. Superaron mil adversidades y nosotros no podemos bajar los brazos por lo que nos parecen problemas serios”.
Con palabras claras, invitó a los más jóvenes a mirar en esos hombres una guía de fortaleza y compromiso: “Ellos pueden contar la historia en primera persona, no desde un libro, sino desde la realidad”.
El valor de la memoria
La música también tuvo su lugar, aportando un lenguaje distinto pero igualmente profundo para expresar lo que muchas veces no alcanza a decirse con palabras. Primero, con una emotiva intervención de Emiliano “Pampita” Pellegrino y, hacia el final, la Marcha de Malvinas volvió a reunir las voces, esta vez con una vibración más intensa y compartida.
El acto concluyó, pero nadie se retiró igual que como llegó. Porque en cada 2 de abril, en cada encuentro junto al monumento, Balcarce no solo recuerda: reafirma. Reafirma que la memoria sigue viva, que la historia duele pero enseña y que la causa Malvinas continúa latiendo en cada gesto, en cada palabra y en cada generación que decide no olvidar.

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