El combate, disputado bajo reglas K-1 en la categoría de 75 kilogramos, lo tuvo frente a Juan Cruz Ortiz en una pelea intensa y de gran ritmo. Allí, Mirón mostró solidez, inteligencia táctica y contundencia en los momentos clave para inclinar la balanza a su favor.
A lo largo del enfrentamiento, el flamante campeón logró imponer su plan de pelea, destacándose por su precisión y control de las acciones, lo que le permitió quedarse con una merecida victoria y alzarse con uno de los cinturones más relevantes del circuito.
Este triunfo representa un paso determinante en la proyección deportiva de Mirón, quien comienza a posicionarse como una de las figuras emergentes del kickboxing a nivel nacional, abriendo la puerta a desafíos de mayor exigencia en el futuro cercano.
