¿No es tiempo de que Balcarce reconozca a Juan José Mare?

Las ciudades construyen su identidad no solo a través de sus calles, plazas y edificios, sino también reconociendo a quienes dejaron una huella profunda en su desarrollo. Balcarce no debería ser la excepción.

Por eso surge una propuesta que merece ser analizada con respeto, serenidad y sin prejuicios: que una calle de la ciudad lleve el nombre del exintendente Juan José Mare, como reconocimiento a una gestión que marcó un antes y un después en materia de obras públicas, infraestructura y crecimiento urbano.

Mare condujo los destinos del municipio entre 1966 y 1976. Llegó inicialmente a la Intendencia en un contexto institucional excepcional y, años más tarde, en 1973, recibió el respaldo de las urnas al imponerse como candidato de la Unión Vecinal, un hecho que refleja el reconocimiento que gran parte de la comunidad tenía hacia su gestión. Falleció el 4 de julio de 2010, a los 81 años, dejando un legado que aún permanece visible en distintos rincones de Balcarce.

Durante su paso por la Municipalidad se llevaron adelante proyectos que aún hoy forman parte de la vida cotidiana de los balcarceños: la ampliación de las redes de agua, gas y cloacas, la construcción de la planta depuradora, la pavimentación de numerosas calles, el crecimiento de barrios, el impulso al Hospital Municipal, la construcción del Autódromo Juan Manuel Fangio, la iluminación del Estadio General Balcarce, mejoras en establecimientos educativos y la creación del Festival del Canto Argentino, entre muchas otras iniciativas que acompañaron el crecimiento de la ciudad.

Muchas de esas obras continúan prestando servicios esenciales a miles de vecinos. Son realizaciones que trascendieron el paso del tiempo y que forman parte del patrimonio urbano de Balcarce. Esa permanencia es, quizás, el mejor indicador del valor que tuvieron aquellas decisiones de gobierno.

Es cierto que parte de su gestión transcurrió en un contexto histórico complejo, sobre el que existen distintas miradas. Pero también es cierto que el reconocimiento que aquí se propone apunta exclusivamente a valorar un legado de obras concretas que todavía hoy siguen beneficiando a la comunidad.

La historia debe analizarse en toda su dimensión. Reconocer los aportes de una gestión no implica desconocer el contexto en el que se desarrolló, sino valorar aquello que contribuyó al bienestar de los vecinos y al progreso de Balcarce. Las sociedades maduras son aquellas que pueden debatir su pasado con responsabilidad, reconociendo los hechos y distinguiendo entre las circunstancias históricas y los resultados que perduran para el conjunto de la comunidad.

Quizás haya llegado el momento de que algún bloque político del Honorable Concejo Deliberante escuche esta inquietud nacida entre vecinos y la transforme en un proyecto de ordenanza. Designar una calle con el nombre de Juan José Mare no significaría reescribir la historia, sino incorporar a la memoria colectiva a quien fue protagonista de una etapa de fuerte transformación para la ciudad.

Los homenajes públicos son una manera de agradecer a quienes contribuyeron al desarrollo de una comunidad. Balcarce ya recuerda a muchas de las personas que dejaron su marca. Tal vez haya llegado el momento de sumar también el nombre de Juan José Mare.

El debate está abierto. Porque reconocer la historia, con sus luces y sus sombras, también es una forma de construir el futuro, preservar la memoria y rendir homenaje a quienes, desde distintas responsabilidades, ayudaron a forjar la ciudad que hoy disfrutamos.

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