Desde una mirada técnica en seguridad urbana y vial, ante estos escenarios se necesitan dos cosas básicas:
- Presencia policial anticipada y proactiva, desplegada en anillos de contención para frenar los disturbios y el vandalismo antes de que pasen a mayores.
- Filtros y controles vehiculares fijos y dinámicos para cortar de raíz las conductas temerarias con los autos y las motos (como las picadas y las contraexplosiones -tirar cortes como le dicen-), que además de ser un peligro son delitos y faltas contra la seguridad común.
Si hoy no estamos lamentando una tragedia o víctimas graves en la plaza, fue únicamente por una cuestión de fortuna y por pura suerte. No se debió para nada a la eficacia ni al diseño de un operativo preventivo por parte de las agencias estatales que tienen la obligación de cuidarnos, tanto en la calle como en el tránsito.
Las autoridades tienen que dejar de ser reactivas y de esperar a que pase una desgracia para actuar. Es urgente que para el próximo partido se diagrame un operativo conjunto y real de saturación entre las fuerzas de seguridad y los inspectores. Cuidar a los vecinos y prevenir el delito es una obligación técnica e institucional del Estado, no una lotería.
