“Tengo todas las esperanzas de que un día vamos a llegar a la verdad”: a tres años de la muerte de Iara Nardelli, su madre renueva el pedido de justicia

Al cumplirse tres años de la desaparición y muerte de Iara Nardelli, su madre, Mariela Quintanilla, volvió a alzar la voz para reclamar verdad y justicia. En una entrevista concedida al programa “La Mañana de Infórmese Primero”, que se emite de lunes a viernes de 10 a 11:30 hs por FM 104.9, expresó que el paso del tiempo no ha disminuido el dolor, aunque sí fortaleció su determinación de continuar luchando hasta conocer qué ocurrió con su hija.

“El día antes de la marcha no pude dormir. Se vienen todos los recuerdos de la desaparición de Iara y cuesta creer que hoy estemos viviendo esta realidad. Es muy triste”, confesó.

Como en cada convocatoria, la movilización se realizó frente a los Tribunales. Según explicó Quintanilla, ese lugar simboliza el reclamo hacia quienes tienen la responsabilidad de esclarecer el caso. “Son los únicos que tienen el poder de darnos una respuesta y de hacer justicia”, afirmó.

La principal expectativa de la familia está puesta en las nuevas pericias que se realizarán el 13 de julio en Junín sobre distintos elementos secuestrados durante la investigación: prendas de vestir con cortes de arma blanca y manchas de sangre, una cadena que pertenecía a Iara y cabellos hallados entre sus pertenencias.

“Tengo todas las esperanzas puestas en esas pericias. No sé si nos darán la verdad absoluta, pero estoy convencida de que nos van a acercar cada vez más a lo que realmente pasó”, sostuvo.

Quintanilla reiteró que la familia insiste en que la investigación sea recaratulada como “femicidio”, ya que considera que la hipótesis del suicidio nunca pudo ser demostrada.

“Iara desapareció el 30 de junio de 2023 y diez días después aparecieron solamente restos óseos. Encontraron un alto porcentaje de cocaína en su cabello y en un fragmento de cerebro, cuando ella no tenía problemas de consumo. Plantaron una escena de suicidio y por eso seguimos pidiendo que se investigue como un femicidio”, señaló.

Actualmente, la causa continúa caratulada como “averiguación de causales de muerte”, una situación que, para la madre de la joven, refleja la falta de certezas en la investigación.

“Ni siquiera pudieron afirmar que fue un suicidio porque las pruebas no lo demuestran”, expresó.

Durante la entrevista también cuestionó el trabajo realizado por la Justicia desde el inicio del expediente. Recordó que la causa fue archivada en dos oportunidades y que recién pudo reabrirse gracias al aporte de un perito particular.

“Nunca quisieron investigar con perspectiva de género. Tampoco investigaron seriamente a una persona de 29 años con la que Iara mantenía una relación y sobre la que se presentaron conversaciones muy comprometedoras”, indicó.

Otro de los puntos que consideró llamativos fue la aparición del teléfono celular de su hija cinco meses después de su desaparición. Según relató, el aparato fue utilizado por otra persona con tres chips distintos y, pese a ello, la investigación no avanzó demasiado.

“La persona dijo que lo había comprado en una gomería, que no recordaba quién se lo vendió y que después lo terminó vendiendo como repuesto. Ahí quedó todo”, lamentó.

Quintanilla también denunció que durante la investigación inicial se perdieron pruebas importantes. Entre ellas, mencionó que no se repitieron estudios toxicológicos dentro de los plazos necesarios para determinar con precisión la presencia de alcohol o medicación psiquiátrica en los restos analizados.

“Se dejaron pasar los tiempos y esa posibilidad se perdió”, remarcó.

Pese a las dificultades, aseguró que no pierde la esperanza y agradeció el acompañamiento permanente de familiares, amigos y del colectivo “Madres Unidas por el Dolor”, integrado por mujeres que también reclaman justicia por sus hijos.

“Hay personas que saben qué fue lo que pasó. Ojalá algún día tengan la valentía de hablar y decir la verdad”, manifestó.

Al recordar cómo era Iara, prefirió apartarse por un momento del expediente judicial para describir a la joven que era antes de convertirse en un caso.

“Era una chica muy alegre, le encantaba estudiar y soñaba con ser perito en Criminalística porque decía que quería resolver esos casos que nadie quería resolver. Era sencilla, compañera y siempre estaba conmigo tomando mate. Me gustaría que la recuerden así, como una chica dulce y llena de vida”, concluyó.

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