Los datos surgen del informe “Hablemos de deudas: desigualdades, informalidad y género”, un relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, a cargo de Guido Lorenzino, sobre las formas de financiamiento de las familias bonaerenses que reunió 1.408 respuestas en 97 partidos de la Provincia. El estudio arroja que el 56,6% de los hogares acudió a un préstamo durante los últimos doce meses y que, de ese total, el 73,5% aún no logró saldarlo.
El impacto sobre los ingresos mensuales es directo: cuatro de cada diez hogares endeudados destinan más de la mitad de sus entradas de dinero a cancelar cuotas. Asimismo, para el 84,1% de los encuestados, esta situación de asfixia financiera no es coyuntural, sino que se extiende desde hace más de seis meses.
Lejos de destinarse a la compra de bienes durables, inversión o consumo recreativo, la toma de crédito responde hoy a la necesidad de cubrir consumos esenciales para la subsistencia. El 56,9% de los hogares pidió dinero prestado para comprar alimentos, el 30% para sostener la vivienda, el 29,5% para pagar servicios básicos y el 28,5% para afrontar gastos de salud.
Ante la falta de margen en el sistema bancario formal, más de la mitad de los consultados (51,9%) debió recurrir a mecanismos de financiamiento no bancarios o informales, ya sea de forma exclusiva o combinando distintas vías. Esta modalidad suele imponer tasas de interés elevadas y condiciones de devolución inflexibles que profundizan el círculo de endeudamiento.
La brecha de género y la falta de cuota alimentaria
El informe expone una brecha de género marcada en el acceso y la necesidad de financiamiento. La toma de crédito escala al 72% en las familias nucleares con hijos o hijas sostenidas por mujeres y alcanza el 64,4% en los hogares monomarentales. Estos últimos registran, además, el nivel de endeudamiento más alto, el 82,1% mantiene deudas activas, y acudieron en un 59,2% a prestamistas o circuitos informales para cubrirlas.
En aquellos hogares monomarentales donde los progenitores no realizan aporte económico, la toma de créditos y/o préstamos representa una de las estrategias frecuentes. Según datos del informe “Incumplimiento de la obligación alimentaria en la Provincia de Buenos Aires”, el 44% de las mujeres encuestadas depende del dinero prestado para completar sus ingresos mensuales, y la modalidad más frecuente es la de prestamista informal.
El peso del cuidado y las secuelas en la salud mental
La necesidad de financiamiento guarda una relación directa con la presencia de personas que requieren asistencia constante. En los hogares con niños, niñas, adolescentes y personas mayores a cargo, la toma de crédito trepa al 82,6%, mientras que en las familias sin tareas de cuidado esa cifra desciende al 53,5%.
Más allá de las cifras económicas, la sobrecarga financiera repercute de manera directa en el bienestar físico y emocional. El 75% de los hogares endeudados reportó un impacto negativo en la vida cotidiana, expresado en cuadros de estrés, angustia y deterioro de la salud mental. Los testimonios recogidos en el estudio detallan estrategias extremas de subsistencia para llegar a fin de mes, como saltear comidas, prolongar las jornadas laborales o suspender tratamientos médicos para destinar esos recursos al pago de deudas.
El relevamiento fue desarrollado por la Dirección de Políticas de Igualdad junto a las áreas de Asuntos Económicos y Consumidores/as y la Dirección de Descentralización Territorial de la Defensoría del Pueblo bonaerense, con la colaboración de sus 72 delegaciones territoriales.
Frente a este panorama, el organismo recomendó fortalecer las políticas públicas de cuidado, ampliar las oportunidades en el mercado laboral formal, diseñar mecanismos de refinanciación de deudas para sectores vulnerables e instrumentar medidas de regulación y transparencia sobre los circuitos de financiamiento no bancario.
