Desde pequeño estuvo vinculado al deporte. Hijo de Eduardo Loscalzo y Graciela Gentile, creció en una familia donde el fútbol ocupaba un lugar central. Su abuelo, Juan Carlos Gentile, fue presidente de Racing Club y también intendente de Balcarce, mientras que su padre y su tío Marcelo Gentile estuvieron vinculados a la conducción y al desarrollo deportivo.
Sus primeros recuerdos futbolísticos aparecen en los tradicionales torneos infantiles que se disputaban en la cancha de Ferro. Allí jugaba para Sodabal y compartía equipo con varios chicos de aquella época. Más adelante se incorporó a Racing, club en el que desarrolló gran parte de su carrera y donde llegó a debutar en Primera.
Una carrera que lo llevó por distintos clubes
Loscalzo se desempeñó siempre como delantero y tuvo la posibilidad de desarrollar una extensa trayectoria fuera de Balcarce. Después de sus primeros años en Racing, pasó por Aldosivi y San Lorenzo de Mar del Plata, Peñarol y San Martín de San Juan y Gimnasia y Esgrima y Pedernera Unidos (GEPU) de San Luis, además de haber tenido oportunidades de continuar su carrera en el exterior.
Uno de los momentos que recordó fue su posibilidad de llegar a Everton de Chile. El pase parecía encaminado después de sus primeras actuaciones, pero una lesión durante una práctica terminó frustrando aquella oportunidad.
Las lesiones fueron, según reconoció, uno de los principales obstáculos que encontró durante su carrera. También recordó otras posibilidades importantes, como las pruebas que realizó en Estudiantes de La Plata y el interés surgido a partir de su encuentro con Juan Ramón “La Bruja” Verón.
El campeonato que cortó una espera de 43 años
Uno de los capítulos más importantes de su historia futbolística fue su regreso a Racing en el año 2000. En ese momento se encontraba jugando en San Luis, pero recibió el llamado de su padre para regresar a Balcarce y formar parte del equipo que buscaba terminar con una extensa sequía.
Loscalzo decidió volver y fue parte del plantel que logró cortar una racha de 43 años sin campeonatos para Racing. Recordó aquel título como uno de los momentos más especiales que vivió como futbolista.
“Fue una alegría inmensa”, señaló al recordar aquella conquista, destacando además el valor de haber podido conseguirla cerca de su familia y de sus amigos.
El retiro y una vuelta inesperada
Después de varios años de carrera, Loscalzo anunció su retiro en 2010. Sin embargo, cuatro años más tarde volvió a ponerse los botines luego de que Sebastián Redondo y Ricardo “Richi” Colella lo convencieran para regresar.
Con 40 años y después de cuatro temporadas alejado de la competencia, volvió a jugar y fue parte de una campaña con Estudiantes. Reconoció que el físico ya no respondía de la misma manera y que las lesiones y molestias aparecieron con frecuencia, aunque logró completar aquella experiencia.
También tuvo una etapa como entrenador de Boca Juniors de Balcarce, aunque admitió que dirigir no despertó en él la misma pasión que había sentido como jugador.
La familia como sostén
A lo largo de la charla, la familia ocupó un lugar central. Loscalzo destacó la relación con sus hermanas Milagros y Matilde y el vínculo que mantienen desde hace años.
También recordó especialmente a su madre, Graciela, fallecida, quien pese a no concurrir a las canchas por temor a que pudiera sufrir alguna lesión, seguía cada uno de sus partidos desde su casa.
Su esposa Lorena también fue una figura importante durante su trayectoria. La acompañó durante los años de carrera y fue quien organizó su despedida del fútbol en 2010. La pareja se casó en 2013 y tiene hijos, entre ellos Juan Emilio, quien actualmente juega al fútbol en Racing y comparte con su padre la pasión por este deporte.
El fútbol como forma de vida
Loscalzo definió al fútbol como mucho más que una actividad deportiva. Aseguró que le permitió conocer ciudades, países y, sobre todo, construir amistades que permanecen hasta la actualidad.
En ese sentido, dejó un mensaje para los chicos que comienzan a transitar el camino deportivo: disfrutar. Para el exdelantero, antes que pensar en convertir el fútbol en una profesión, los niños deben vivirlo como un juego, hacer amigos y pasarla bien.
“Lo más importante es disfrutarlo”, resumió al referirse al consejo que le daría a su hijo y a cualquier chico que comienza a jugar.
De los botines al trabajo y el emprendimiento
Además de su carrera deportiva, Loscalzo contó su experiencia laboral en Sierramat, donde trabajó durante 12 años. Recordó especialmente a sus compañeros y a las personas que lo acompañaron durante ese período, al que definió como una etapa de muy buenos recuerdos.
Con el tiempo comenzó a desarrollar un proyecto personal vinculado a la venta de productos para piscinas. Aquella iniciativa fue creciendo hasta convertirse, junto a su socio Richi Colella, en un local comercial ubicado en la esquina de 26 y 17.
Actualmente, el emprendimiento incluye bebidas, alimentos y accesorios para mascotas y, como uno de sus principales rubros, productos y elementos para el mantenimiento de piscinas.
Una historia atravesada por la pasión
Durante la entrevista con Mauricio Panaggio, Juan Eduardo Loscalzo recorrió una historia en la que el fútbol aparece como un hilo conductor: desde aquellas primeras tardes en las canchas de tierra hasta los campeonatos, los viajes, las lesiones, los amigos, la familia y su presente laboral.
Más allá de los resultados deportivos, Loscalzo destacó el valor de todo lo vivido. Para él, haber podido jugar al deporte que ama, conocer lugares y personas y compartir esa pasión con su familia representa uno de los grandes logros de su vida.

