Fue director de la Escuela Municipal de Folclore y profesor de danzas en el Centro Tradicionalista General Balcarce, donde formó a numerosas generaciones de bailarines y docentes. También participó en los comienzos de la Peña El Ombú y solía trasladarse en bicicleta hasta Los Pinos y San Agustín para brindar clases.
Su pasión por el folclore también lo llevó a desempeñarse como bombista en diferentes agrupaciones, integrar Confluencias y acompañar a Pablo Salvatierra en distintos certámenes. Compartió una época recordada junto a referentes como el “Negro” Martino y los hermanos Medina.
Su partida genera profundo pesar en el ambiente cultural balcarceño, donde será recordado por su compromiso con la enseñanza y su contribución a mantener vivas las tradiciones argentinas.
