Después de un primer tiempo sin goles, Argentina resolvió el partido en el complemento con los tantos de Nicolás Otamendi, Nico Paz y el propio Messi, quien convirtió de penal para cerrar su recorrido con la camiseta nacional con 126 goles en 208 partidos.
El encuentro comenzó con una imagen que quedará para siempre en la memoria de los argentinos. A los 10 minutos, el juego se detuvo para que todo el Monumental saludara a Messi. Los futbolistas de Benín también se acercaron para homenajearlo, mientras los fuegos artificiales acompañaban un momento cargado de emoción.
El rosarino tuvo varias oportunidades durante la primera etapa. Un tiro libre que exigió al arquero africano y un remate desde afuera del área estuvieron cerca de abrir el marcador. Sin embargo, Benín no llegó a Buenos Aires para ser simplemente un espectador de la fiesta argentina y consiguió sostener el cero hasta el descanso, incluso generando algunas situaciones para incomodar a la defensa local.
La apertura llegó apenas iniciado el complemento y tuvo como protagonistas a dos campeones del mundo que atravesaban una noche especial. Messi ejecutó un córner desde la izquierda y Nicolás Otamendi apareció para conectar un fuerte derechazo y poner el 1-0.
Poco después, el histórico defensor de la Albiceleste fue reemplazado y recibió una enorme ovación. Y luego llegó el turno de Nico Paz, quien recibió una asistencia de Messi y sacó un zurdazo colocado para marcar el 2-0, apenas tres minutos después de haber ingresado.
A los 70 minutos llegó el momento más esperado. Giay fue derribado dentro del área y Argentina tuvo un penal. Messi tomó la pelota, respiró, acomodó el remate y definió cruzado, fuerte y arriba para marcar el 3-0 y desatar una celebración inolvidable.
Sus compañeros corrieron a abrazarlo y lo levantaron en el aire, mientras el Monumental entero celebraba el gol número 126 del capitán con la camiseta argentina.
En el tramo final, el 10 siguió buscando. Tuvo otro remate que dio en el palo después de un tiro libre y quedó a centímetros de volver a convertir.
Y entonces llegó el final.
Messi dejó la cancha después de haber cumplido una vez más con su historia: gol, asistencia, triunfo y una ovación interminable. Se fue rodeado por sus compañeros, mientras miles de argentinos le devolvían, desde las tribunas, una pequeña parte de todo lo que él les regaló durante tantos años.
El 10 se despidió de la Selección como quiso. Con la camiseta argentina, con una pelota en los pies, con un gol y con el amor de todo un país.
Gracias por tanto, Lionel Andrés Messi.
