En su testimonio, Gisela Rossodivito expresó que no suele realizar este tipo de publicaciones, pero consideró necesario compartir su experiencia para destacar el compromiso y la calidad humana del equipo de salud.
Según relató, no es la primera vez que su madre debe ser internada, ya que ha atravesado reiterados cuadros complejos. Sin embargo, en cada oportunidad remarcó que recibió una atención “excelente”, tanto para la paciente como para ella en su rol de acompañante.
La vecina hizo especial mención a las enfermeras del segundo piso del nosocomio local, subrayando no solo el cumplimiento profesional de sus tareas, sino también el trato humano, empático y de contención brindado tanto a los pacientes como a sus familias.
Asimismo, extendió su agradecimiento a los médicos y médicas que intervienen en la atención y destacó el orden y la limpieza del establecimiento.
“Las cosas buenas también hay que decirlas y hacerlas públicas”, expresó, aclarando que su intención no es generar polémicas ni debates, sino simplemente reconocer y agradecer la labor del personal de salud.
El mensaje concluye con un sincero agradecimiento hacia quienes día a día trabajan en el hospital, acompañando situaciones muchas veces complejas con profesionalismo y calidez humana.
