Sus primeros pasos en el mundo del canto y el baile se remontan a Mar del Plata, donde comenzó casi por casualidad mientras estudiaba una carrera universitaria. “Una compañera me animó a presentarme a un casting televisivo y ahí empezó todo”, recordó. Esa experiencia lo llevó a formarse en la academia de Valeria Lynch y a dar sus primeros pasos en el ámbito profesional.
Poco después, se trasladó a Buenos Aires, donde logró ingresar a la productora vinculada a Marcelo Tinelli, participando en distintos proyectos televisivos. “Fue una experiencia maravillosa, tanto en lo personal como en lo profesional. Se me abrieron muchas puertas”, señaló.
Con el impulso de seguir creciendo, tomó la decisión de emigrar. Primero se instaló en México, donde desarrolló su carrera en hoteles y resorts del Caribe, y luego dio el salto a Estados Unidos. “Siempre tuve esa inquietud de ir por más, de no quedarme con las ganas”, explicó.
Hoy integra un elenco internacional con artistas de más de 20 países, en una experiencia que define como enriquecedora no solo desde lo artístico, sino también desde lo cultural. “Trabajar con gente de distintas partes del mundo te abre la cabeza y te hace crecer muchísimo”, destacó.
Sin embargo, reconoce que la distancia tiene su costo. La familia, los amigos y la “argentinidad” son aspectos que extraña profundamente. “Esa cosa de la hermandad, de estar para el otro sin pedir nada a cambio, es difícil de encontrar afuera”, expresó.
A pesar de su presente en el exterior, no descarta regresar al país. “En algún momento voy a volver. Me fui para crecer, no por falta de oportunidades”, aseguró, dejando abierta la puerta a futuros proyectos en Argentina.
Mientras tanto, continúa apostando a su desarrollo profesional, con disciplina y esfuerzo, llevando su talento desde Balcarce hacia escenarios internacionales.
