En ese marco, los representantes de la puesta, Raúl Garrido —quien encarna a Jesús— y Marina Ibarlucea, compartieron detalles de una propuesta que año a año crece en participación, producción y convocatoria.
“Estamos muy felices, ansiosos y, sobre todo, emocionados”, expresó Garrido, quien transita su cuarta interpretación en el rol central. La obra, que recrea los últimos momentos de la vida de Jesucristo, se apoya en la expresión corporal y una cuidada selección musical, logrando una narrativa sin diálogos que impacta al público.
Uno de los ejes de esta edición será el lema “La vida a la muerte vence”, un mensaje que, según explicaron, busca transmitir esperanza en tiempos complejos. “Queremos dejar en claro que el amor puede por sobre todas las cosas”, sostuvo el actor.
Por su parte, Ibarlucea destacó el trabajo colectivo detrás del espectáculo, que involucra a más de 100 personas entre actores, técnicos y colaboradores. “Es una construcción en equipo, con mucho compromiso, ensayo y dedicación. Hay familias enteras participando”, señaló.
La puesta contará con una escena inédita que se mantendrá en secreto hasta el día de la función, y que —anticiparon— tendrá un fuerte impacto tanto desde lo artístico como desde lo religioso. Además, este año se profundizó la preparación espiritual del elenco con el acompañamiento de catequistas.
El evento, de acceso libre y gratuito, comenzará a las 20, aunque se recomienda asistir con anticipación. También habrá sillas a la venta y, al finalizar, se compartirá un gesto comunitario con caldo y pan, organizado por Cáritas.
Desde la organización resaltaron el valor del anfiteatro como escenario natural, que permite una mejor visualización para todo el público y potencia la puesta en escena.
Finalmente, invitaron a toda la comunidad y a visitantes de la región a acercarse: “Es una experiencia que va más allá de lo artístico; busca tocar el corazón de cada persona”, concluyeron.
