El autor, Leonardo Cirilo Corvalán, compartió el origen de una obra nacida desde lo íntimo y lo doloroso. “No soy un escritor de carrera, siempre me llevé mal con la gramática, pero sentí la necesidad de contar lo que vivimos”, expresó, poniendo en valor la autenticidad de su relato por sobre cualquier formalismo literario.
Lejos de construir una narración bélica tradicional, Corvalán explicó que su intención fue otra: “No quería un relato de guerra, sino transmitir los temores, el sacrificio y lo que realmente sentimos allá”. En ese sentido, el libro recupera vivencias personales y colectivas, con especial énfasis en las emociones de aquellos jóvenes soldados que enfrentaron condiciones extremas.
Uno de los aspectos más significativos de la obra es su origen epistolar. Durante el conflicto, el autor priorizó la comunicación con su familia por sobre cualquier registro sistemático. “Escribirle a mi familia era lo único que me unía con la civilización”, recordó. Años más tarde, esas cartas se convirtieron en la base narrativa del libro: “Cuando las ordené, me di cuenta de que ahí estaba mi diario de guerra”.La reconstrucción del material implicó un proceso personal profundo. “Mi intención era que mis hijos pudieran sentir lo que yo viví, que entendieran lo que vimos y lo que padecimos”, afirmó. Esa búsqueda derivó en una obra que establece un diálogo entre el joven de 18 años que escribió desde las islas y el adulto que reflexiona sobre aquellas experiencias con el paso del tiempo.
Entrega a escuelas
Durante el acto también se realizó la entrega de ejemplares a instituciones educativas, bibliotecas, el Centro de Veteranos de Guerra y autoridades locales. La iniciativa apunta a consolidar el libro como recurso pedagógico. “Hoy esta historia deja de ser individual para convertirse en patrimonio de toda la comunidad”, se destacó durante la ceremonia.
Corvalán subrayó además el valor educativo del material: “Fueron los docentes quienes me dijeron que esto hacía falta, que no había este tipo de contenido en las escuelas”. A partir de ese impulso, la obra incluye una guía pedagógica destinada a facilitar su abordaje en el aula.
El recorrido del libro no estuvo exento de dificultades. Durante años, el proyecto permaneció inconcluso por decisiones personales y limitaciones económicas. “Me negué muchas veces a publicarlo, no quería lucrar con algo tan doloroso”, confesó. Sin embargo, finalmente decidió avanzar: “Sentí que había que cerrarlo y compartirlo”.
Objetivo alcanzado
La primera edición, de carácter autogestionado, permitió no solo su difusión sino también su utilización con fines solidarios. Parte de los ejemplares fue destinada a colaborar con iniciativas del Centro de Exsoldados Combatientes, reforzando el compromiso social que atraviesa toda la propuesta.
“Para mí es una misión cumplida, pero todavía queda mucho por hacer”, concluyó el autor, remarcando la necesidad de ampliar el alcance del libro para que más estudiantes puedan acceder a este testimonio.
