Aranaga sostuvo que la Argentina atraviesa un momento “muy malo y muy triste”, marcado por la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades de amplios sectores para llegar a fin de mes. “No es una frase hecha: la gente realmente la está pasando mal”, afirmó, y cuestionó con dureza al Gobierno nacional, al que calificó como “insensible y cruel”.
En ese contexto, el dirigente peronista reivindicó el rol histórico del movimiento justicialista y aseguró que “cuando el peronismo se organiza e interpreta al pueblo, no hay obstáculo que lo pare”, expresando su expectativa de cara a futuros procesos electorales.
En cuanto a la situación local, Aranaga explicó que Balcarce no registra despidos masivos como en otros puntos del país debido a su perfil agroindustrial, aunque advirtió que el impacto de la crisis ya se hace sentir. “De a poco se está viendo que la gente queda fuera del mercado laboral”, señaló.
Según indicó, los sectores más afectados son el trabajo en casas particulares, la construcción, el comercio y algunas actividades agrarias. Además, remarcó que el cierre de comercios tradicionales en la ciudad refleja la caída del consumo. “Cuando no se vende, no se puede sostener una actividad”, resumió.
El funcionario también consideró que actualmente hay más pérdida que generación de empleo y alertó sobre el crecimiento de la informalidad laboral. En esa línea, cuestionó la idea de que nuevas modalidades, como el trabajo mediante aplicaciones, puedan compensar los empleos formales perdidos. “No es trabajo genuino ni con derechos”, sostuvo.
Respecto a la intervención del Ministerio de Trabajo, destacó que en los casos que llegan a la delegación local se registra un alto nivel de cumplimiento en el pago de indemnizaciones, tanto en acuerdos realizados con asesoramiento estatal como en instancias privadas.
Por otra parte, Aranaga criticó la reforma laboral impulsada a nivel nacional, al considerar que “ninguna ley por sí sola genera empleo” si no existe una economía en crecimiento. “Sin consumo interno, es imposible que las pymes vendan más y contraten personal”, argumentó.
Finalmente, expresó su preocupación por el impacto social de la crisis, al señalar el aumento de la competencia por recursos en los sectores más vulnerables y situaciones de creciente conflictividad. “Estamos viendo una realidad cada vez más dura, con desigualdad y falta de oportunidades”, concluyó.
