“Pasamos de asistir a 50 familias a más de 300”
Cabrera recordó que la organización trabaja en Balcarce desde hace seis años y explicó que la cantidad de personas asistidas se multiplicó con el tiempo. “Arrancamos con 50 familias y hoy estamos ayudando a más de 300. Nosotros hacemos un poco de todo. Tratamos de ayudar en todo lo que podemos, pero principalmente cocinamos. Lo que más hacemos es preparar viandas para que las familias puedan llevar comida a sus casas para el mediodía y para la noche”, indicó.
Según explicó, en cada entrega distribuyen entre 315 y 320 viandas destinadas a grupos familiares numerosos. “Cada familia tiene siete u ocho integrantes entre adultos y menores. Y la realidad es que hay mucha más gente que necesita ayuda. Muchas veces no llegamos y no sabemos cómo hacer porque la demanda sigue creciendo”, afirmó.
Jubilados, madres solas y personas que nunca habían pedido ayuda
Al referirse a quiénes reciben asistencia, Cabrera señaló que la situación alcanza a sectores muy diversos. “Hay de todo. En este último año se acercaron muchos jubilados, mucha gente joven sin trabajo y personas que tenían empleo pero ya no llegan a fin de mes. Nos toca darles una mano”, sostuvo.
En ese sentido, relató situaciones que lo sorprendieron. “Hay jubilados que no conocen Desarrollo Social. Yo les decía que fueran a buscar mercadería y me respondían que no sabían dónde quedaba. No es que no los hayan ayudado, sino que son personas que nunca estuvieron acostumbradas a pedir. Hoy están atravesando una situación difícil y se ven obligadas a buscar asistencia.”
También indicó que dentro de los registros que lleva la organización aparecen cada vez más jubilados y madres separadas con hijos a cargo. “Es impresionante la necesidad que hay hoy en día”, resumió.
La asistencia alimentaria y el apoyo de la Provincia
El referente explicó que la organización recibe ayuda alimentaria a través de la estructura provincial de Somos Barrios de Pie. “La organización nos envía alimentos cada dos o tres meses y con eso hacemos gran parte del trabajo. Antes llegaban cada cuatro meses, ahora se pudo mejorar la frecuencia porque la necesidad es mayor”, expresó.
Además, destacó el acompañamiento del Banco de Alimentos. “Nos venden verduras y otros productos a precios muy bajos. Estamos muy agradecidos porque es una ayuda enorme. Pero igualmente tenemos que pagar una cuota y eso se está complicando.”
Cabrera contó que anteriormente contaban con un padrino que cubría esos costos y permitía abastecer dos comedores. “Ahora solamente podemos recibir mercadería para uno porque no llegamos a pagar. Estamos buscando alguien que nos ayude para volver a asistir a los dos comedores como antes.”
“La Nación nunca nos ayudó desde el cambio de gobierno”
Consultado sobre aportes del Gobierno nacional, Cabrera fue categórico. “Desde que entró el nuevo gobierno nunca recibimos ayuda de Nación. Jubilados, pensionados, personas con discapacidad, todos quedaron olvidados.”
A su criterio, la situación social en los barrios es mucho más grave de lo que suele percibirse. “Muchos creen que en Balcarce no hay necesidad, pero el que recorre los barrios sabe perfectamente lo que pasa. Hoy cien kilos de leña cuestan alrededor de 30.000 pesos y hay familias que no tienen con qué calentarse.”
Changas, discriminación laboral y falta de oportunidades
Sobre la realidad laboral de las familias asistidas, Cabrera aseguró que la mayoría sobrevive realizando trabajos informales. “Hacen changas, cortan pasto, trabajan de ayudantes. Son personas que nunca tuvieron la oportunidad de acceder a un empleo estable.”
También cuestionó los prejuicios que existen sobre los sectores más vulnerables. “Siempre al pobre lo discriminan. No le dan una oportunidad y después dicen que es vago. Yo conozco a las familias y sé que muchas quieren trabajar, quieren pagar sus cuentas y salir adelante, pero no les dan la posibilidad.”
Endeudamiento y dificultades para sostener el hogar
Cabrera sostuvo que el endeudamiento atraviesa a prácticamente todas las familias de los barrios. “Si alguien que tiene oficio está endeudado hasta la cabeza, imaginemos quienes tienen tres o cuatro hijos y viven de changas.”
Recordó además la eliminación de programas sociales que representaban un ingreso para muchas familias. “Con esos ingresos podían pagar una cuenta, comprar algo para trabajar o llegar a fin de mes. Hoy eso ya no está y tampoco aparece trabajo.”
También cuestionó los salarios ofrecidos para tareas informales. “Te quieren pagar 20.000 o 30.000 pesos por día. ¿Qué comprás con eso? El kilo de carne cuesta 20.000 pesos y una garrafa entre 25.000 y 30.000. Así no alcanza para vivir.”
“La garrafa social quedó en la historia”
Otro de los reclamos estuvo vinculado al gas para cocinar y calefaccionarse. “La garrafa social quedó en la historia. En seis o siete años de trabajo en los comedores la habremos recibido dos o tres veces.”
Explicó que para cocinar utilizan garrafas de diez kilos y que cada jornada representa un gasto importante. “Si no tenemos la garrafa no podemos cocinar.”
La angustia de quienes buscan ayuda
Durante la entrevista, Cabrera relató situaciones que vive cotidianamente. “Hay veces que son las once de la noche y golpean la puerta por un puré de tomate. Y me tengo que levantar porque sé que si vienen a esa hora es porque realmente lo necesitan.”
También defendió el trabajo de la organización frente a quienes cuestionan a los movimientos sociales. “Invito a cualquiera a que venga al comedor y vea lo que hacemos. Ahí van a entender que no todos son vagos y que hay muchísima gente trabajando para ayudar a quienes menos tienen.”
Los comedores y el alcance de la asistencia
Actualmente la organización funciona en calle 3 entre 30 y avenida Suipacha (32), número 970. “Allí asistimos a familias de barrio San Martín, la zona de la 107, barrio Güemes, Pueblo Nuevo, Irigoyen, La Alborada y otros sectores.”
Cabrera destacó que la necesidad sigue creciendo. “Cada vez viene más gente porque el boca a boca funciona. Nos gustaría poder ayudar mucho más, pero no damos abasto.”
Los jubilados, entre los más afectados
El dirigente social aseguró que los jubilados son uno de los sectores más golpeados. “Son los que más están sufriendo. Los aumentos no alcanzan y muchos no pueden cubrir gastos básicos.”
También cuestionó el funcionamiento de algunas prestaciones de salud. “Tengo jubilados que necesitan recuperarse o acceder a una prótesis y tienen que luchar muchísimo para conseguirla. Los remedios también se volvieron un problema enorme.”
Hambre, salud y vulnerabilidad
Para Cabrera, la problemática alimentaria es apenas una parte de una realidad mucho más compleja. “Hay familias que no tienen para comprar una pastilla. Si hablamos de comida, imaginemos lo que pasa cuando alguien se enferma.”
Además, señaló que continúan observándose situaciones de extrema precariedad habitacional. “Hoy siguen existiendo casillas de nylon y familias viviendo en condiciones muy difíciles. Eso no desapareció.”
Prevención y contención social
La organización también desarrolla actividades vinculadas a la salud y la prevención. “Trabajamos con adolescentes, entregamos preservativos, alcohol en gel y tratamos de orientar a familias que muchas veces no tienen acceso a información básica.”
Según explicó, además de la ayuda alimentaria realizan tareas de acompañamiento frente a problemas de violencia, adicciones y otras situaciones complejas. “Contenemos a muchas familias y a muchos jóvenes. Hay chicos atravesados por el consumo de drogas y otras problemáticas. Nosotros tratamos de escucharlos y acompañarlos.”
Pedido de colaboración
Finalmente, Cabrera convocó a la comunidad a colaborar con alimentos, ropa de abrigo, frazadas, colchones y otros elementos de primera necesidad. “Ahora viene el invierno y nos están pidiendo muchísimas frazadas, camperas y abrigo. Hay jubilados que no tienen cómo calefaccionarse.”
Y concluyó: “Las puertas están abiertas para quien quiera acercarse, ver el trabajo que hacemos y colaborar. Mi número de contacto es (2266) 51-0844. Lo único que pedimos es que no se juzgue a las personas sin conocer su realidad. Hay mucha gente buena que la está pasando mal y necesita una mano.”
