Dolor, tristeza, alegría, efervescencia y recuerdos. Un mundo de sensaciones inundó la convocatoria prevista para las 18 en el Monumento a San Martin para despedir al Indio.
Mar del Plata, ciudad con fuerte impronta ricotera, no estuvo ajena a la noticia que conmovió al país. Minutos después de las 18 los ricoteros empezaron a llegar para despedir al ícono cultural. Hubo abrazos largos y sentidos, ojos llorosos, caras de tristezas y saludos entre muchas personas que quizás no se conocían pero que estaban unidas por la misma causa.
Con el correr de los minutos, la convocatoria creció, lo que obligó a cortar el tránsito en el lugar, y la despedida empezó a adquirir un formato de previa ricotera.
A esa altura, ya había varias banderas colgadas en la plaza, puestos de choripán y comida. Varios de los que llegaban lo hacían con latas de cerveza o vasos grandes con bebida y empezaron a sonar canciones de la hinchada ricotera. Más banderas, remeras y bengalas de humo le aportaron temperatura a una tarde oscura y fría, pero sin lluvia en el momento de la reunión.
Los más osados se subieron al monumento y arengaban al resto mientras otros acompañaban desde la plaza.
En una pintura de la esencia ricotera, la despedida reunió a público de todas las edades y clases sociales. Padres con sus hijos, jóvenes, grupos de amigos, familias y personas mayores fueron parte de la despedida.
Una banda marplatense, con un grupo electrógeno, montó un recital improvisado y la convocatoria se trasladó unos metros hacia la plaza para escuchar canciones que marcaron a generaciones enteras y que ayer sonaron más fuerte que nunca para homenajear al ícono cultural que se convirtió en leyenda.
Fuente: Diario La Capital
