Participaron la inspectora Sandra Itria, en representación de la Jefatura Distrital de Educación; la presidenta del Consejo Escolar, María Teresa Cerono; el coordinador de Defensa Civil, Guillermo Canto; el integrante de ese organismo, Nicolás Mancini; y el meteorólogo Nicolás Méndez, asesor técnico del comité conformado para el abordaje de estas situaciones, quien estuvo a cargo de la exposición de los principales lineamientos del documento.
El protocolo establece un marco de actuación común para las instituciones educativas de todos los niveles y modalidades, tanto de gestión estatal como privada, junto con las áreas municipales involucradas, con el propósito de garantizar decisiones coordinadas, objetivas y fundamentadas que prioricen la seguridad de estudiantes, docentes, auxiliares y familias.Entre sus principales aspectos, incorpora un sistema de respuesta basado en los niveles de alerta meteorológica emitidos por los organismos competentes. En casos de alerta amarilla, las actividades escolares se desarrollarán con normalidad, manteniéndose un seguimiento permanente de las condiciones climáticas y una comunicación preventiva hacia la comunidad educativa.
Frente a una alerta naranja, se prevé un monitoreo reforzado y la evaluación permanente de cada turno escolar, considerando la evolución de los pronósticos y las condiciones locales. En ese escenario, la Jefatura Distrital, en articulación con el comité operativo, determinará la continuidad de las clases y la realización de actividades al aire libre.
Cuando se declare una alerta roja, se dispondrá la suspensión de las clases presenciales y de las actividades externas, activándose los protocolos de emergencia y los mecanismos oficiales de comunicación para informar las medidas adoptadas.
El documento también contempla criterios complementarios para la toma de decisiones, entre ellos el estado de los caminos —especialmente en los sectores rurales—, la infraestructura de los establecimientos, la accesibilidad para alumnos y trabajadores, el funcionamiento de los servicios esenciales, los informes de Defensa Civil, el relevamiento de la Zona 7 y los reportes de Bomberos Voluntarios y de la Cooperativa de Electricidad.
Asimismo, reconoce la autonomía de cada establecimiento para informar situaciones particulares que puedan comprometer la seguridad, como problemas de infraestructura o dificultades de acceso, las cuales serán evaluadas y validadas por las autoridades correspondientes. En los casos de alertas naranja o roja, las inasistencias de los estudiantes serán contempladas conforme a la normativa vigente de la Dirección General de Cultura y Educación.
Con el fin de brindar mayor previsibilidad, el protocolo fija horarios de evaluación y comunicación. Se realizará una primera valoración a las 20 del día previo, mientras que la actualización definitiva se efectuará a las 6 de la jornada correspondiente, sin perjuicio de emitir nuevos comunicados cuando las condiciones meteorológicas evolucionen de manera imprevista.
También se prevén alternativas para evitar la suspensión total de las actividades cuando las circunstancias lo permitan, como la permanencia en espacios seguros, la suspensión de recreos y de propuestas al aire libre, la adecuación de horarios, el retiro anticipado organizado y la implementación de estrategias de continuidad pedagógica.La difusión de las decisiones se realizará mediante un sistema de comunicación unificado a través de los canales oficiales del Municipio, los medios de comunicación locales y las vías institucionales del sistema educativo, garantizando mensajes claros, precisos y unificados para evitar interpretaciones contradictorias.
Finalmente, se informó que próximamente se llevará a cabo una capacitación destinada a los auxiliares de todos los establecimientos educativos.


