Un comunicado interno notificó que las tareas operativas quedan paralizadas “hasta nuevo aviso a partir del 31 de agosto de 2026”, con la instrucción de que el personal no concurra a prestar servicios salvo convocatoria expresa de un encargado o supervisor.
En ese sentido, argumentó que la medida obedece a “la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento”. Sin embargo, los operarios denunciaron que las máquinas concesionadas ya no se encuentran en el establecimiento.
El cierre de Capitán Sarmiento es el último eslabón de una cadena de cierres, suspensiones y despidos que lleva meses desmantelando la estructura productiva de la mayor empresa avícola de la Argentina.
La crisis ya había quedado expuesta por los reiterados reclamos sindicales vinculados al pago fragmentado de haberes, la paralización de la planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, y la reducción de los niveles de faena.
Mientras continúan las negociaciones para evitar un escenario más complejo, crece la preocupación entre los casi 7.000 trabajadores que dependen de la actividad de la compañía.
La avícola enfrenta un crítico panorama de deudas, ya que arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y actualmente negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos.
A fines de 2024, la empresa ingresó en un proceso preventivo de crisis, acelerando desde entonces los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y afrontando sus obligaciones “de manera escalonada y en cuotas”.
Granja Tres Arroyos es conducida por Joaquín De Grazia, hijo del fundador de la compañía, Gaspar De Grazia, un inmigrante italiano que comenzó a vender pollos por las calles de Buenos Aires junto a su hermano en la década de 1930. Desde 2022, el 34% del capital de la empresa pertenece a la estadounidense Tyson Foods.
