Jauregui, quien además es asesor y columnista de distintos medios, recordó inicialmente su paso por Balcarce durante sus años de estudiante. Contó que terminó la carrera en 2005 y que vivió en una casa ubicada en calles 24 y 25 junto a otros cinco estudiantes.
“Yo, la verdad que me volvía todos los fines de semana”, recordó, aunque destacó el buen recuerdo que conserva de la ciudad. “Es como un Tandil más chico, con las sierras ahí al costado y un pueblo, espectacular, todos los almacenes, la gente. Es una vida como la de acá de Tandil, re lindo”, expresó.
“Las economías regionales están muy castigadas”
Al referirse a la actualidad del sector, Jauregui planteó que existen “dos Argentinas agropecuarias” y marcó diferencias entre la producción de la Pampa Húmeda y las economías regionales.
“Con la apertura de importaciones, las economías regionales están muy castigadas”, sostuvo, y puso como ejemplo la situación de los productores de yerba mate, que según explicó están cobrando por debajo de sus costos de producción.
Para el ingeniero agrónomo, el principal problema es el avance de la concentración económica. “Lo que estamos viendo es concentración, una concentración que la vemos en el mundo”, afirmó.
En ese sentido, advirtió que los altos costos de estructura favorecen a las producciones de mayor escala y generan dificultades para los pequeños productores.
“Se están concentrando y el miedo al camino que vamos es a que muy pocas empresas manejen el precio de la comida”, señaló.
El productor arrendatario y la transferencia de recursos
Jauregui explicó que, desde su experiencia como asesor y productor, los aumentos de los precios internacionales o las bajas de retenciones no necesariamente se traducen en una mejora equivalente para quienes producen.
Según sostuvo, cuando aumenta la renta, una parte importante termina siendo absorbida por las empresas proveedoras de insumos y por los propietarios de la tierra.
“Al productor arrendatario, que es el 70% de los productores del país, siempre le queda el mismo margen”, afirmó.
También cuestionó el incremento de los costos de combustible y las labores agrícolas. “La renta se va en el combustible, principalmente”, explicó, y remarcó que no necesariamente ese aumento beneficia a los contratistas, sino que termina generando una transferencia de recursos hacia otros sectores.
“Gente que se está fundiendo trabajando”
El entrevistado comparó la situación actual con lo ocurrido durante la década de 1990 y recordó una experiencia familiar.
Contó que su abuelo tenía 500 hectáreas en María Ignacia Vela y que debió vender el campo en 1998. A partir de entonces, su padre comenzó a trabajar como contratista agropecuario.
“Hoy veo la misma situación en todos. Gente que se está fundiendo trabajando, como decían en aquella época”, sostuvo.
Jauregui contó además que actualmente tiene una agronomía y que dos de sus clientes están analizando vender sus campos, una situación que, según señaló, no observaba desde aquellos años.
Retenciones y rentabilidad
Consultado por la rentabilidad de los productores durante el período de retenciones más elevadas, Jauregui sostuvo que los márgenes no pueden analizarse únicamente observando el porcentaje de retenciones.
Recordó que en 2015 las retenciones a la soja eran del 35% y explicó que, tomando parámetros similares, había calculado una rentabilidad cercana al 10%, mientras que en el cierre de la campaña del año pasado obtuvo un resultado negativo del 5%.
“Las labores subieron y los insumos también subieron no tanto, pero la torta se la están llevando ellos. Las petroleras”, afirmó.
Para Jauregui, el problema debe analizarse como una transferencia de recursos dentro de la cadena productiva.
Críticas a la representación del campo
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la representación de los productores.
Jauregui cuestionó el rol actual de las entidades tradicionales y sostuvo que muchos productores no se sienten representados.
“La Sociedad Rural hoy está muy amiga de Milei, no nos representa nadie. La Federación Agraria también”, expresó.
Sin embargo, destacó la aparición de nuevos movimientos surgidos desde las bases, entre ellos Bases Federadas y el Movimiento 25 de Mayo, además de otros grupos de productores que se están organizando en distintas provincias.
“Están surgiendo nuevos movimientos”, señaló, aunque advirtió que todavía carecen de la visibilidad que tienen las organizaciones y dirigentes con mayor presencia en los medios de Buenos Aires.
“Todo pasa por Buenos Aires”
En ese contexto, Jauregui cuestionó el centralismo de la agenda mediática argentina.
“Nosotros pasamos todo por Buenos Aires”, afirmó, y explicó que muchas veces los medios del interior prestan atención a determinadas voces recién después de que esas personas aparecen en medios porteños.
También habló de su vínculo con Víctor Hugo Morales, a quien dijo admirar y con quien mantiene comunicación por correo electrónico.
“Yo soy re cholulo”, reconoció entre risas, aunque aclaró que su crítica apunta a una cuestión estructural y no personal.
En esa línea, sostuvo que las opiniones de algunos dirigentes nacionales terminan presentándose como si representaran a todo el sector agropecuario. “Lo que diga Nicolás Pino de la Sociedad Rural es lo que dice el campo para el conjunto. Y no es así”, cuestionó.
Agroquímicos y políticas de Estado
La aplicación de agroquímicos fue otro de los temas abordados durante la entrevista. Jauregui consideró que el Estado debe tener un rol más activo en materia de controles, salud y producción.
“Todo depende de la política”, afirmó, y cuestionó un modelo que, según su mirada, prioriza la eficiencia y la producción por encima de la distribución de la riqueza y el cuidado de la salud humana.
Planteó la necesidad de establecer zonas libres de aplicaciones y promover alternativas biológicas.
También propuso que los productos biológicos nacionales tengan beneficios impositivos. “Si vos le sacás los impuestos a productos nacionales, biológicos, que sean muy baratos, la gente las va a usar. El productor piensa con el bolsillo”, sostuvo.
En relación con los productos fitosanitarios, mencionó casos como la atrazina, el paraquat y el dicamba, y cuestionó que en Argentina continúen utilizándose productos que tienen fuertes restricciones o prohibiciones en otros países.
Una mirada crítica sobre la formación universitaria
Jauregui también explicó por qué considera que su mirada sobre el sector es diferente a la de muchos profesionales.
Contó que estudió Agronomía luego de haber vivido en el campo y concurrido a una escuela agropecuaria, pero que con el paso de los años decidió complementar su formación con cursos de sociología y filosofía.
“Me parece que las facultades son miradas produccionistas y no pensando en las personas”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó que las carreras vinculadas al sector agropecuario tengan una fuerte formación económica y productiva, pero poca presencia de contenidos relacionados con la salud humana.
“Nosotros no tenemos una materia relacionada a la salud humana y producimos alimentos”, sostuvo.
También señaló que la agroecología suele aparecer como una materia optativa, y consideró que el Estado debería promover cambios en la formación profesional.
“Decir lo que uno piensa es como un filtro”
El ingeniero agrónomo reconoció que sus posiciones públicas generan críticas entre colegas, aunque aseguró que no modifica su manera de expresarse.
“Decir lo que uno piensa para mí es como un filtro”, explicó.
Según Jauregui, esa exposición permite acercarse a personas con las que comparte determinados valores y también tomar distancia de quienes tienen posiciones muy diferentes.
“¿Cómo dejamos algo un poquito mejor?”
En el cierre de la entrevista, Jauregui habló de su interés por seguir participando en espacios de debate y reflexión.
“Es muy aburrido el laburo nuestro, ir a sembrar todos los años lo mismo, todos los años tenemos los mismos problemas”, expresó.
Por eso consideró necesario ampliar la mirada y pensar en la sociedad más allá de la actividad productiva.
Con 47 años, dijo que comienza a pensar en la etapa que viene y en la necesidad de dejar algo positivo.
“Ya estoy de la mitad para adelante, entonces cómo dejamos algo un poquito mejor y nos vamos contentos”, manifestó.
Finalmente, volvió a destacar a Víctor Hugo Morales como una referencia personal y profesional. Remarcó su generosidad, su compromiso con la cultura y su continuidad en el trabajo a pesar de tener una edad avanzada.
“Es un tipo que le da oportunidades a la cultura, a todos, a mí, a un simple productor de Tandil, me abrió las puertas”, destacó.
Y dejó una última reflexión sobre el legado que cada persona puede construir: “Terminó así la vida, como Víctor Hugo, dándolo todo y tratando de dejar un país mejor e irse contento”.
