“La música hay que llevarla en el alma”: Gino Lencina repasó más de 50 años de trayectoria

El guitarrista Gino Lencina visitó los estudios renovados de FM 104.9 y fue entrevistado por Hugo “Paty” Ponce en el programa “La Mañana de Infórmese Primero”. Durante la charla, recorrió distintos momentos de una trayectoria que lleva más de cinco décadas, recordó a músicos y amigos que fueron parte de su camino y reflexionó sobre la actualidad de la música, especialmente del chamamé tradicional.

Sus primeros pasos en la música

Lencina contó que su relación con la música comenzó desde muy pequeño, cuando tenía apenas cinco o seis años. Desde entonces se mostró interesado por los instrumentos y, especialmente, por la guitarra. Su formación se produjo de manera autodidacta y nunca pasó por un profesor de música.

El propio músico se definió como un “músico sachero”, una expresión vinculada a quienes aprendieron a tocar sin estudios formales y principalmente de oído. Según explicó, el sentimiento y el amor por la música fueron fundamentales para desarrollar esa capacidad.

Recordó que desde chico participaba de guitarreadas y que incluso, cuando salía al campo, acostumbraba cantar, silbar canciones y simular que tocaba la guitarra con un palo. Esas experiencias, señaló, fueron parte de un aprendizaje que con el tiempo lo llevó a poder interpretar distintos ritmos.

“Uno cuando lleva la música en el alma, siempre está aprendiendo algo”, sostuvo al referirse a la formación de un músico, y destacó también la importancia de observar y escuchar a otros artistas para incorporar nuevos conocimientos.

La llegada a Balcarce y los primeros escenarios

Gino Lencina llegó a Balcarce en 1972 junto a uno de sus hermanos y, algunos años después, en 1978, se produjo la llegada del resto de la familia. Por aquellos años comenzó a participar de los espacios donde el folclore tenía una fuerte presencia en la ciudad y la zona.

Junto a su hermano mayor comenzó a presentarse con una guitarra y un bombo. Entre sus recuerdos aparecen las antiguas fiestas del canto y de la guitarra, las jineteadas y las peñas que se realizaban tanto en Balcarce como en localidades cercanas.

También recordó especialmente a Víctor Abel Giménez, quien les dio la posibilidad de subir a distintos escenarios y participar de actividades vinculadas con el folclore. Esas primeras presentaciones fueron importantes para que los Hermanos Lencina comenzaran a ser reconocidos dentro del ambiente musical local.

En la entrevista, además, destacó que por aquellos años existía un movimiento folclórico muy importante en la zona, con peñas en San Agustín, Los Pinos y otros lugares que los músicos recorrían habitualmente.

Lencina recordó también que el trabajo en el campo muchas veces le impedía aceptar invitaciones o participar de determinados encuentros. En ese sentido, reconoció que tuvo que elegir entre dedicarle más tiempo a la música o mantener su actividad laboral, y finalmente optó por priorizar el trabajo sin abandonar la pasión por tocar.

Los grupos, los escenarios y las experiencias compartidas

A lo largo de su carrera, Gino Lencina integró diferentes agrupaciones. Una de las experiencias que recordó durante la entrevista fue su participación en Los Boyeritos, conjunto que llegó a convocar a cientos de personas en sus presentaciones, entre ellas los bailes realizados en el Club Racing.

Posteriormente, continuó su camino musical junto a su hermano Eduardo y otros músicos. También tuvo la posibilidad de compartir escenarios con distintos referentes del chamamé y el folclore de la zona y de participar en encuentros fuera de Balcarce.

Uno de los momentos más importantes de su recorrido fue su incorporación a un grupo encabezado por Uco Gómez. Lencina destacó que esa experiencia le permitió recorrer diferentes provincias y participar en escenarios vinculados al chamamé, entre ellos el Festival del Chamamé en Federal, Entre Ríos. También recordó que en esa etapa realizó arreglos de guitarra y participó de la grabación de un material musical.

Con el paso de los años, tuvo la posibilidad de tocar con numerosos músicos y agrupaciones. En la entrevista destacó especialmente la cantidad de amistades que le dejó la música y las personas que fue conociendo a lo largo de su recorrido.

“Cualquier que pulse un instrumento es artista”, expresó, al considerar que no es necesario alcanzar la fama para que una persona pueda ser considerada artista. Para Lencina, la música tiene además un valor que va más allá del escenario: “La música es una terapia muy buena para el alma de la persona”.

La defensa del chamamé tradicional y las dificultades actuales

Otro de los ejes de la charla fue la situación actual de la música y, particularmente, del chamamé tradicional. Lencina reconoció que el escenario cambió considerablemente respecto de décadas atrás y que actualmente resulta mucho más difícil organizar una peña o mantener un conjunto numeroso.

Según explicó, los costos de contratación, sonido y alquiler de salones hacen que los organizadores necesiten reunir una cantidad importante de público solamente para cubrir los gastos. A esto se suma, según su mirada, una reducción del público que acompaña al chamamé tradicional.

Lencina recordó que años atrás era habitual reunir 200, 300 o incluso 400 personas en los bailes y peñas. En la actualidad, sostuvo, alcanzar esas cifras resulta mucho más complicado.

Frente a esa realidad, explicó que también cambió su manera de trabajar. En lugar de mantener una formación estable, actualmente reúne músicos de acuerdo con las características de cada presentación. De esta manera puede ofrecer propuestas que incluyen folclore, chamamé o cumbia y adaptar la formación a las necesidades de cada evento.

“Yo no tengo grupo, pero yo te puedo juntar”, explicó al describir esta nueva modalidad de trabajo, que le permite continuar desarrollando su actividad musical y generar presentaciones con diferentes combinaciones de artistas.

A pesar de los cambios, Lencina aseguró que continúa defendiendo el chamamé tradicional. Reconoció la aparición de nuevas propuestas y estilos dentro del género, pero remarcó su preferencia por las formas tradicionales y por los músicos que mantienen esa línea.

Entre sus principales referencias mencionó a Tarragó Ros y otros grandes exponentes del género, aunque también destacó la necesidad de prestar atención a los nuevos conjuntos y artistas que surgen y que muchas veces no tienen la misma difusión que los nombres más conocidos.

Un sueño cumplido y una historia que continúa

Con más de 50 años vinculados a la música, Lencina aseguró sentirse satisfecho con el camino recorrido. Entre las experiencias más significativas mencionó haber podido llegar al escenario mayor del Festival del Chamamé, un objetivo que consideraba un verdadero sueño cumplido.

El músico destacó que a lo largo de todos estos años tuvo la posibilidad de aprender de diferentes grupos y artistas y agradeció a quienes le brindaron oportunidades para compartir escenarios y recorrer distintos lugares del país.

En el cierre de la entrevista, adelantó que existe la posibilidad de regresar a los estudios de FM 104.9 junto a otros integrantes para realizar una presentación en vivo. También agradeció el espacio que el programa brinda habitualmente a los músicos locales para contar sus historias y mostrar su trabajo.

De esta manera, la charla con Gino Lencina permitió conocer no solamente al guitarrista y músico, sino también una parte de la historia del folclore y el chamamé en Balcarce, a través de los recuerdos de alguien que lleva más de medio siglo haciendo de la música una parte fundamental de su vida.

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