Ticiano Espinosa tiene 21 años y, con mucho esfuerzo, encontró una manera de salir adelante: prepara y vende alfajores de maicena para generar sus propios ingresos.
Una actividad sencilla, pero que para él significa mucho más que vender un producto. Significa trabajar, sentirse independiente y tener la posibilidad de ganarse dignamente su dinero.
Sin embargo, en las últimas horas comenzó a difundirse su situación luego de que, según manifiestan desde su entorno, se le habría indicado desde el Municipio que no puede continuar vendiendo en la calle porque la actividad estaría prohibida.
La situación generó indignación y abrió un debate entre los vecinos: ¿qué alternativa se le ofrece a una persona joven que quiere trabajar y salir adelante por sus propios medios?
Mientras en distintos puntos de la ciudad se observan diariamente actividades informales en la vía pública, la situación de Ticiano plantea un interrogante que merece una respuesta concreta: ¿no se puede encontrar una alternativa para que pueda continuar con su emprendimiento dentro de las normas y con las autorizaciones correspondientes?
Desde este medio no pretendemos desconocer las ordenanzas ni las normas municipales. Pero sí creemos que, cuando existe una persona que quiere trabajar y tiene una situación particular, debería buscarse una solución antes que simplemente cerrar una puerta.
Por eso, esta historia también es un pedido de solidaridad.
Quienes puedan comprarle alfajores, compartir su historia o ayudarlo a encontrar un lugar donde pueda desarrollar su emprendimiento de manera autorizada estarán colaborando directamente con él.
Ticiano quiere trabajar. No está pidiendo que le regalen nada. Está intentando ganarse la vida.
En una ciudad como Balcarce, donde tantas veces demostramos nuestra solidaridad, quizás hoy podamos volver a hacerlo.
