El hecho ocurrió alrededor de las 2:30, en jurisdicción de la comisaría decimoprimera, en inmediaciones de Juan B. Justo al 8400. Tras un llamado al 911, personal policial acudió al lugar y constató la presencia del cadáver, en circunstancias que por estas horas son materia de una intensa investigación.
Con el avance de las primeras diligencias, allegados a un joven que era intensamente buscado se hicieron presentes en la escena y, pese al avanzado estado del cuerpo, manifestaron que podría tratarse de él. No obstante, fuentes judiciales remarcaron que será necesario aguardar las pericias forenses para confirmar de manera fehaciente la identidad.
Según informaron fuentes oficiales, el caso se habría iniciado en el marco de una confrontación, presuntamente armada, en el barrio Autódromo, en inmediaciones de las calles Guanahani y San Francisco Javier. Al arribo del personal policial, se constató un foco ígneo que afectaba a tres casillas precarias, por lo que intervino personal de Bomberos para sofocar el incendio.
En una primera inspección no se hallaron víctimas fatales, pese a versiones iniciales que indicaban la posible existencia de una persona fallecida. Horas más tarde, una mujer se presentó ante las autoridades y manifestó que su hermano podría estar involucrado en los hechos, aportando prendas de vestir que habrían sido halladas en cercanías del lugar del conflicto.
A partir de esa información, se iniciaron tareas investigativas para establecer su paradero, en un contexto marcado por la escasa colaboración vecinal y la ausencia de registros fílmicos en la zona. Posteriormente, ya en la madrugada, un nuevo llamado al 911 alertó sobre el hallazgo del cuerpo calcinado en un descampado.
El sitio donde fue encontrado el cadáver —que divide los barrios José Hernández y Caribe— se encuentra alejado del tejido urbano y la falta de circulación de personas lo convierte en un escenario frecuente para el abandono de vehículos siniestrados y el ocultamiento de evidencias. De hecho, es uno de los tantos microbasurales clandestinos a cielo abierto que existen en la ciudad.
En este contexto, las primeras hipótesis apuntan a determinar si el crimen ocurrió en otro lugar y el cuerpo fue trasladado posteriormente para ser incinerado, o si los hechos se produjeron directamente en ese descampado.
En ese marco, se dispuso la realización de la autopsia para las 16, procedimiento clave que permitirá no solo avanzar en la identificación de la víctima, sino también establecer las causas de la muerte y determinar si hubo intervención de terceros.
La causa quedó en manos de la fiscalía de turno, a cargo de la fiscal Florencia Salas, quien trabaja junto a personal policial y peritos en la recolección de pruebas y testimonios. Por estas horas, los investigadores intentan reconstruir lo sucedido y no descartan ninguna hipótesis.
Fuente: Diario La Capital
