“Le pude devolver un hijo a mi madre y un padre a mis hijos”: el duro testimonio de Daniel sobre las adicciones, el dolor y la recuperación

En una entrevista cruda, profunda y cargada de emoción, Daniel Galst, referente del grupo de autoayuda “El Lenguaje del Corazón”, abrió su historia personal en el programa “La Mañana de Infórmese Primero”, que se emite por FM 104.9, y dejó un mensaje de fuerte impacto sobre las adicciones, la salud mental y la recuperación.

Lejos de ocultar su pasado, Galst decidió relatar en detalle cómo comenzó a consumir drogas desde muy joven, las consecuencias que sufrió durante años y el camino que recorrió hasta lograr mantenerse alejado del alcohol y las sustancias desde hace siete años.

“Yo empecé a consumir a los 12 años. Primero tomaba alcohol para sentirme parte y después empecé con marihuana, papel y hasta llegué a inhalar nafta. Lo puedo hablar con naturalidad porque hoy entiendo que había muchas cosas que tapar y sanar”, expresó.

Contó que durante años logró llevar una vida aparentemente normal, trabajando y manteniendo a su familia, mientras sostenía el consumo. “Viví lo que yo llamo mis años dorados. Trabajaba, sostenía mi casa y pasaba desapercibido. Pero esto es progresivo. El deterioro llega”, señaló.

Daniel explicó que con el tiempo toda su vida empezó a girar alrededor de las drogas. “Me despertaba pensando en qué momento me iba a drogar, dónde iba a conseguir y qué podía hacer para consumir. Cuando no tenía plata veía qué podía vender o cambiar”, recordó.

En uno de los momentos más fuertes de la entrevista, reconoció que llegó a vender pertenencias de sus propios hijos. “Le saqué plata de la comida a mis hijos, vendí sus juguetes y hasta sus pañales. No lo digo con orgullo, lo digo porque es la realidad de la enfermedad”, afirmó.

También habló sobre la violencia emocional y el deterioro familiar que generó el consumo. “Mis hijos me abrazaban cuando yo estaba destruido por la droga y después me tenían miedo. Me decían que parecía un zombi. A veces me quedaba horas parado en un pasillo sin poder moverme”, relató.

Galst sostuvo que durante mucho tiempo creyó que todos los demás estaban equivocados y que él no tenía ningún problema. “Siempre el último en darse cuenta era yo. Para mí todos estaban locos, todos tenían problemas menos yo”, explicó.

Según contó, comenzó a tomar conciencia entre los 17 y 18 años, cuando aparecieron las primeras consecuencias importantes. “Veía que otros chicos terminaban el colegio, trabajaban, tenían vínculos sanos y yo no podía sostener nada. Quería formar una familia y no podía. Quería sostener un trabajo y tampoco”, recordó.

Sin embargo, el punto de quiebre llegó años después. “Llegué a querer morirme. Veía sombras, me aislaba, no quería vivir más. Para mí la única salida era la muerte”, confesó.

En ese contexto, aseguró que la decisión de sus padres de ponerle límites fue fundamental para salvarle la vida. “Mi mamá y mi papá me cerraron la puerta. Mis hijos me tenían miedo y mi familia ya no me sostenía más. En ese momento me enojé muchísimo, pero hoy entiendo que eso me salvó”, señaló.

Daniel explicó que su recuperación comenzó a partir del reconocimiento del problema y el acercamiento a grupos de autoayuda. “El primer paso es admitir que algo anda mal. Nosotros trabajamos con el programa de recuperación de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos”, indicó.

También relató que atravesó recaídas e internaciones antes de lograr estabilidad. “Yo tuve un primer fondo a los 28 años. Estuve tres años sin consumir, estudié, me recibí de acompañante terapéutico y hasta de árbitro de fútbol. Pero después recaí porque todavía no había reconocido mi verdadero fondo”, expresó.

Actualmente lleva siete años sin consumir alcohol ni drogas. “Hoy drogarme no es una opción. Tengo problemas como cualquiera, pero ya no me escapo más de la realidad”, aseguró.

A partir de su experiencia nació “El Lenguaje del Corazón”, un grupo de autoayuda enfocado en acompañar a personas con consumos problemáticos, alcoholismo, ludopatía, depresión y distintos conflictos emocionales.

“El aislamiento y la contención son fundamentales. Muchas veces el que necesita ayuda no tiene horario. Me ha tocado salir a las tres de la mañana a buscar a un chico que quería suicidarse o pasar noches enteras acompañando personas para que no se sientan solas”, relató.

En ese sentido, explicó que actualmente trabajan de manera ambulatoria en el CIC 1, aunque remarcó que no cuentan con un espacio físico propio para una casa de contención. “Estamos limitados por horarios y lugares. El problema es que las crisis no tienen horario”, manifestó.

Galst también habló sobre el crecimiento de las adicciones entre adolescentes y jóvenes. “Hoy atendemos chicos de 13 o 14 años. El consumo está totalmente naturalizado. Antes parecía algo lejano, hoy cualquier pibe fuma marihuana como si nada”, advirtió.

Además, sostuvo que la problemática debe abordarse desde la infancia y el entorno familiar. “Muchas veces el síntoma visible es el adicto, pero toda la familia está enferma emocionalmente. Hay patrones de conducta que se naturalizan y se repiten”, explicó.

En otro tramo de la entrevista, remarcó que la recuperación es un trabajo permanente y que la enfermedad nunca desaparece por completo. “El adicto no se cura, se recupera. Si uno se olvida de dónde estuvo y deja de trabajar en sí mismo, la enfermedad vuelve”, sostuvo.

Daniel también cuestionó la falta de políticas públicas y de espacios de contención para familias y personas atravesadas por las adicciones. “Faltan herramientas, prevención y lugares donde acudir cuando una familia está desesperada. Muchas veces la gente no sabe a quién pedir ayuda”, afirmó.

A lo largo de la charla insistió en la importancia de la empatía y del acompañamiento humano. “Yo amo a los alcohólicos y adictos porque sé lo que se siente estar ahí. Recuperarme a mí mismo fue lo más difícil que hice en mi vida”, expresó.

Finalmente, dejó un mensaje esperanzador para quienes atraviesan situaciones similares. “Hoy le pude devolver un hijo a mi madre, un padre a mis hijos y también me encontré a mí mismo. Entre tanto escombro, volví”, concluyó.

Artículo Anterior Artículo Siguiente
Informese Primero - El Diario Digital de Balcarce