En diálogo con el programa “La Mañana de Infórmese Primero”, que se emite por FM 104.9, Albanese habló con sinceridad sobre los motivos de su alejamiento, recordó momentos que marcaron su carrera y dejó una reflexión sobre el valor de la empatía y el compromiso en la función pública.
Una decisión meditada
Aunque muchos vecinos asociaron su salida con una jubilación, Albanese aclaró que se trata de un retiro voluntario y no del cierre formal de su vida laboral.
“Muchos me felicitan porque creen que me jubilé, pero en realidad me retiré. Fue una decisión que fui analizando con mi familia y que terminó de consolidarse con el paso del tiempo”, explicó.
La ex empleada señaló que el organismo cambió profundamente desde aquel momento en que ingresó, siendo apenas una joven de 20 años. Recordó que en aquella época acceder a un puesto en el Estado implicaba concursos y procesos de selección rigurosos, en un contexto muy diferente al actual.
“Las condiciones laborales no eran las mismas. Era un orgullo trabajar en el Estado y uno valoraba muchísimo haber conseguido ese lugar”, sostuvo.
Según indicó, los avances tecnológicos y la modernización administrativa modificaron sustancialmente la dinámica de trabajo. Muchos trámites que antes requerían atención presencial hoy se realizan a través de internet, mientras que diversas prestaciones fueron trasladadas a plataformas digitales o a otros organismos.
“Llegó la modernización del Estado. Hoy gran parte de los trámites se hacen online y eso redujo notablemente la cantidad de personas que concurren a las oficinas. Antes atendíamos cerca de 200 personas por día; ahora muchas veces ingresan menos de la mitad”, explicó.
El desgaste de los últimos años
Albanese también reconoció que diversos episodios ocurridos durante los últimos tiempos contribuyeron a acelerar su decisión de alejarse.
Entre ellos mencionó situaciones personales que afectaron su bienestar emocional dentro del ámbito laboral y que terminaron provocando un desgaste importante.
“Se fueron sumando muchas cosas. Hubo momentos difíciles y la realidad es que ya no me sentía de la misma manera dentro del organismo”, expresó.
La histórica trabajadora señaló que, tras atravesar situaciones complejas, comenzó a replantearse prioridades y a pensar en proyectos familiares que habían quedado relegados durante años por las exigencias laborales.
“Tenemos un emprendimiento familiar con mi esposo, un pequeño viñedo, y sentí que era momento de dedicarle más tiempo y energía a esa parte de mi vida”, comentó.
Una vida entera ligada a ANSES
Al hacer un repaso de su historia personal, Albanese destacó que prácticamente toda su vida adulta estuvo vinculada al organismo.
“Entré soltera a los 20 años y hoy me voy casada, con hijos y con una vida construida alrededor de este trabajo. Todo lo que hice pasó durante mi paso por ANSES”, afirmó.
Durante más de tres décadas desempeñó distintas funciones, acompañando las transformaciones del sistema previsional y los cambios tecnológicos que modificaron la atención al público.
Sin embargo, más allá de los avances administrativos, sostuvo que nunca perdió de vista el aspecto humano de la tarea.
“Las personas no llegan solamente con un trámite. Muchas veces llegan con problemas, preocupaciones o necesidades que requieren ser escuchadas. Siempre traté de ayudar más allá de lo estrictamente administrativo”, aseguró.
La empatía como herramienta de trabajo
Uno de los aspectos más destacados de la entrevista fue la importancia que Albanese otorgó a la atención personalizada y al trato humano.
Para ella, el conocimiento técnico es indispensable, pero resulta insuficiente si no está acompañado por sensibilidad social.
“Los dos pilares fundamentales son el conocimiento y la empatía. Podés ocupar cualquier cargo, pero si no entendés la situación de la persona que tenés enfrente, difícilmente puedas brindar una buena atención”, manifestó.
Durante años insistió en la necesidad de que los trabajadores públicos se mantuvieran actualizados respecto de las normativas y beneficios vigentes para poder orientar correctamente a los ciudadanos.
“Las herramientas están. Antes teníamos manuales enormes donde había que reemplazar hojas cada vez que cambiaba una norma. Hoy toda la información está disponible digitalmente. Lo importante es capacitarse y estar dispuesto a ayudar”, señaló.
Historias que trascienden los trámites
A lo largo de casi cuatro décadas, Albanese acumuló innumerables experiencias que fueron mucho más allá de la gestión administrativa.
Una de las historias que relató durante la entrevista involucró a un hombre que vivía solo en condiciones extremadamente precarias. La situación se presentó cuando debió concurrir a su domicilio para certificar una firma.
“Llegué y encontré una realidad muy dura. Era imposible mirar para otro lado”, recordó.
Tras advertir el cuadro de vulnerabilidad, se comunicó con referentes locales para activar mecanismos de asistencia. Gracias a esa intervención, el hombre recibió atención médica y social, mientras que posteriormente se logró localizar a familiares con quienes había perdido contacto años atrás.
La historia tuvo un desenlace inesperado: hermanas que vivían en otra ciudad viajaron para reencontrarse con él y hasta un hijo con quien no tenía relación decidió acercarse.
“Ver que una persona podía recuperar a su familia después de tantos años fue algo muy emocionante. Son esas cosas que te marcan para siempre”, afirmó.
Más allá de la oficina
Otra anécdota que compartió estuvo relacionada con una pareja de escasos recursos que convivía desde hacía muchos años.
Preocupada por la situación previsional de la mujer ante el delicado estado de salud de su compañero, Albanese comenzó a insistir para que pudieran formalizar su vínculo.
Finalmente, junto a otras personas, colaboró para que la pareja pudiera casarse, consiguió testigos y hasta ayudó a organizar una pequeña celebración.
“Nos involucramos porque sabíamos que podía significar una diferencia enorme para el futuro de esa familia. Fue una experiencia hermosa”, recordó.
El reconocimiento de la comunidad
La noticia de su retiro generó una importante repercusión entre vecinos, instituciones y antiguos beneficiarios que expresaron públicamente su agradecimiento por la atención recibida a lo largo de los años.
Para Albanese, ese reconocimiento constituye la recompensa más importante de su carrera.
“Uno cosecha lo que siembra. Yo siempre traté de trabajar con honestidad, respeto y compromiso. El cariño de la gente es algo que me emociona profundamente y que voy a llevar conmigo para siempre”, afirmó.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Antes de finalizar la entrevista, la ex trabajadora dejó una reflexión destinada a quienes actualmente se desempeñan en tareas de atención al público.
“Hay que agradecer más, valorar más y ponerse en el lugar del otro. Muchas veces una sonrisa, un buen día o una actitud amable pueden cambiarle la jornada a una persona”, expresó.
También invitó a mirar las necesidades de quienes atraviesan situaciones difíciles y a comprometerse con la comunidad desde el lugar que cada uno ocupa.
“Es fácil quejarse o señalar problemas. Lo importante es preguntarse qué puede hacer uno para ayudar a los demás”, sostuvo.
Con el cierre de esta etapa, Ana Albanese deja atrás una extensa carrera en ANSES, pero también un legado construido a partir de la cercanía con los vecinos, la vocación de servicio y una manera particular de entender la función pública. Para muchos balcarceños seguirá siendo, simplemente, “Anita de ANSES”, una trabajadora que hizo de la empatía y el compromiso una marca distintiva de toda su trayectoria.
