Señaló que la venta de pan se redujo entre un 15 y un 20 %, y la venta de facturas y postres bajó casi un 50 por ciento, ambas con respecto a 2025.
“La gente ya no viene a pedir un kilo de pan. Dice: 'Dame mil pesos de pan' o 'dame quinientos pesos de pan'. Compra por el dinero que puede gastar”, explicó, y agregó: “Compran un cuarto de pan y lo pagan con tarjeta de crédito”.
“El esfuerzo tiene que ser compartido”, sostuvo como eje central de su planteo, al señalar que, si bien los indicadores macroeconómicos pueden mostrar una mejora, la realidad cotidiana de la población sigue siendo compleja.
Bodega aseguró que la microeconomía refleja un panorama muy distinto al de los números oficiales. “Si yo como comerciante siento dificultad y las ventas disminuyen, es porque la persona que viene no tiene para gastar”, afirmó.
En ese sentido, explicó que desde el inicio de la gestión del Gobierno de Javier Milei continúa soportando una elevada carga tributaria. “Cuando se arrancó yo pagaba 150 impuestos y hoy sigo pagando 150 impuestos. Me siento que la casta soy yo, porque el ajuste lo vengo haciendo yo y mucha gente que está sufriendo esta situación”, expresó.
Caída del consumo y compras cada vez más pequeñas
Desde su experiencia comercial, Bodega aseguró que el consumo presenta una baja de entre el 15 y el 20%, mientras que productos como facturas y postres registran una caída cercana al 50%.
“La gente ya no viene a pedir un kilo de pan. Dice: 'Dame mil pesos de pan' o 'dame quinientos pesos de pan'. Compra por el dinero que puede gastar”, explicó.
Incluso reveló situaciones que reflejan las dificultades económicas de muchas familias. “Muchos clientes compran un cuarto kilo de pan y lo pagan con tarjeta de crédito. Eso demuestra que la situación está realmente complicada”, aseguró.
Según indicó, los jubilados y las personas mayores son quienes más redujeron su consumo, mientras que las familias con varios hijos mantienen la compra de pan por tratarse del alimento más económico.
Cambios en los hábitos de consumo
El ingeniero también observó una creciente migración hacia segundas marcas y productos alternativos.
“Las fábricas sacan una segunda marca a mitad de precio para no perder mercado. La calidad cambia, pero es la forma que encuentra la gente para seguir consumiendo”, explicó.
Además, señaló que el comercio atraviesa una transformación impulsada por las compras por internet.
“Muchos locales de ropa reciben clientes que se prueban las prendas y después las compran online. Eso está obligando a replantear el modelo de negocio”, comentó.
Menos impuestos para reactivar el consumo
Para Bodega, una de las medidas que podría generar un alivio inmediato sería la reducción de la carga impositiva sobre los servicios públicos.
“No tengo problema en pagar la luz, el gas o el agua al valor que corresponda, pero sacame los impuestos. En una boleta arrancamos con un 27% de impuestos y esa plata quedaría en el bolsillo de la gente para reactivar el consumo”, señaló.
Asimismo, remarcó que no pretende un aumento del gasto público ni una emisión monetaria que vuelva a impulsar la inflación, sino que el Estado acompañe el esfuerzo de los contribuyentes reduciendo la presión fiscal.
“Quiero una esperanza con sentido”
Consultado sobre quienes sostienen que la situación mejorará con el tiempo, Bodega reconoció que no comparte ese optimismo.
“No quiero ser una esperanza tonta. Quiero una esperanza con algún tipo de sentido”, manifestó, al tiempo que insistió en que el Estado debe demostrar que también realiza ajustes y comparte los sacrificios con el sector privado.
Transparencia y control del gasto
Otro de los puntos que desarrolló fue la necesidad de conocer el destino de los recursos públicos. “El 60% de lo que yo gano me lo lleva el Estado y no me está diciendo en qué lo está gastando”, afirmó.
En ese marco, aclaró que no propone desfinanciar áreas sensibles como salud, educación, seguridad o universidades públicas, sino revisar otras estructuras administrativas.
“Quiero que la salud funcione bien, que los hospitales tengan lo que necesitan y que la universidad siga funcionando. Lo que me pregunto es dónde está la plata, porque la gente sigue teniendo problemas en todos esos servicios”, indicó.
También cuestionó la falta de respuestas de distintas instituciones locales cuando solicitó información sobre tasas y otros conceptos que aparecen en las facturas de servicios.
“He pedido explicaciones en la Cooperativa, en la Defensoría del Pueblo y en el Concejo Deliberante sobre una resolución que me cobran hace años y nadie me la entrega. Lo mínimo es saber qué me están cobrando”, sostuvo, en referencia a un importe que recauda la Cooperativa de Electricidad para sí desde varios años atrás.
Un mensaje para el futuro
Sobre el final de la entrevista, Bodega reiteró su deseo de que el país encuentre un camino de crecimiento, aunque insistió en que el sacrificio no puede recaer siempre sobre los mismos sectores.
“Ojalá alguna vez podamos hablar de las mieles de la sociedad. Siempre insisto en lo mismo: que los esfuerzos sean compartidos. Hoy el esfuerzo lo hace el que trabaja, el que cría chicos, el que produce. Ojalá podamos dejarles un país mejor a los jóvenes”, concluyó.
