Durante la charla, Temundegui sostuvo que la problemática del frigorífico viene siendo advertida desde hace tiempo y cuestionó el proceso de licitación impulsado por el Municipio. Según expresó, el proyecto no fue analizado con la profundidad necesaria y dejó sin resolver aspectos que considera fundamentales para garantizar la continuidad de la actividad.
Uno de los puntos sobre los que hizo especial hincapié fue la reducción de la superficie vinculada al establecimiento. Señaló que históricamente el frigorífico contó con 50 hectáreas, mientras que en el último pliego licitatorio se contemplaron solamente 17. En ese sentido, planteó interrogantes sobre el destino de las restantes tierras y pidió que se esclarezca la situación patrimonial del predio.
Temundegui también se refirió a la actualidad de la industria frigorífica, indicando que el sector atraviesa un contexto complejo debido a la caída de la actividad, el incremento de costos operativos y las dificultades económicas que afectan al mercado. Afirmó que la producción se redujo considerablemente en comparación con períodos anteriores y consideró que estas variables debieron ser tenidas en cuenta al momento de elaborar el llamado a licitación.
Asimismo, manifestó preocupación por la incertidumbre que la situación genera entre los trabajadores y sus familias. No obstante, transmitió un mensaje de tranquilidad al señalar que, más allá de los cambios que puedan producirse, considera indispensable que la planta continúe funcionando por la importancia que tiene para el empleo local.
El profesional también cuestionó distintos aspectos de la administración municipal y del funcionamiento institucional, realizando críticas a la gestión local y a la forma en que se han tomado decisiones relacionadas con bienes públicos.
Finalmente, Temundegui remarcó que el frigorífico representa una herramienta estratégica para Balcarce y sostuvo que la comunidad debe involucrarse en el debate sobre su futuro. A su entender, preservar la actividad industrial y las fuentes de trabajo debe ser una prioridad, independientemente de quién resulte adjudicatario de una futura concesión.
“La planta frigorífica tiene que seguir funcionando. Con la empresa actual o con otra, el trabajo no puede faltar y la actividad debe continuar”, concluyó.
