A partir de ahora, ante el primer insulto, cargada o cualquier manifestación ofensiva dirigida hacia un jugador rival, el árbitro detendrá el encuentro y solicitará la intervención del cuerpo técnico del equipo del que provengan las agresiones para intentar controlar la situación.
Además, el partido no se reanudará hasta que sean identificadas las personas responsables. En caso de que los agresores no puedan ser individualizados, el encuentro será suspendido y el Tribunal de Penas aplicará las sanciones y multas correspondientes al club del cual partieron los insultos.
Desde la Liga hicieron un fuerte llamado a la reflexión de los adultos y remarcaron que este tipo de conductas perjudican a los propios chicos y a las instituciones deportivas. “No perjudiquen a sus hijos ni a sus clubes”, fue el mensaje con el que acompañaron el comunicado.
