Crece la preocupación por la situación económica de entidades que asisten a personas con discapacidad

Las dificultades económicas que atraviesan numerosas entidades sociales también golpean con fuerza a las instituciones de Balcarce dedicadas a la atención, inclusión y acompañamiento de personas con discapacidad. El Taller Protegido de Producción, el Centro de Día Arco Iris y el Hogar Nuestro Sueño enfrentan un escenario complejo marcado por el aumento de los costos de funcionamiento, ingresos insuficientes y demoras en los pagos de prestaciones, una situación que genera preocupación entre sus autoridades.

Si bien cada institución presenta una realidad particular, todas coinciden en un mismo desafío: sostener servicios esenciales para decenas de personas y sus familias en un contexto económico cada vez más difícil.

Uno de los casos más preocupantes es el del Taller Protegido, que mantiene una deuda cercana a los 48 millones de pesos. Su directora, Virginia Guariste, advirtió que los fondos que recibe la institución por parte de la Provincia resultan insuficientes para afrontar gastos básicos como alimentación, artículos de limpieza, servicios, mantenimiento y obligaciones administrativas.

A la compleja situación financiera se suman problemas de infraestructura que requieren una pronta solución. Actualmente, cuatro baños permanecen clausurados debido al deterioro del sistema cloacal, por lo que solo funcionan dos sanitarios para las 30 personas con discapacidad que asisten diariamente al establecimiento. Además, existe una importante lista de espera de personas que buscan incorporarse a un espacio que no solo ofrece oportunidades laborales, sino también inclusión, aprendizaje, contención y socialización.

Por otra parte, el Centro de Día Arco Iris también enfrenta dificultades para equilibrar sus cuentas. Su presidenta, María Laura Troppiani, explicó que los ingresos provenientes de las prestaciones no alcanzan para cubrir la totalidad de los gastos operativos. Gran parte del sostenimiento económico depende de los pagos realizados por IOMA, obra social que concentra a más de la mitad de los concurrentes.

La principal preocupación pasa por el pago de los salarios del personal, aunque desde la institución destacaron el compromiso de los trabajadores, quienes continúan desarrollando su tarea con responsabilidad y dedicación para garantizar la atención de personas con discapacidades severas. Además de los costos habituales de funcionamiento, Arco Iris debe afrontar gastos vinculados a la alimentación, actividades recreativas y terapéuticas, y diversas acciones que forman parte de la atención integral que reciben los concurrentes.

Mientras tanto, el Hogar Nuestro Sueño también transita momentos de incertidumbre. La institución alberga actualmente a 11 personas que reciben atención permanente durante las 24 horas del día. Su tesorera, Graciela Reveruzzi, explicó que el hogar se financia principalmente a través de los aportes de las obras sociales, las cuotas societarias y el Fondo de Fortalecimiento Institucional. Sin embargo, las demoras e irregularidades en los pagos generan constantes complicaciones para planificar el funcionamiento mensual.

Los costos vinculados al personal especializado, la alimentación, los servicios y el mantenimiento del edificio representan una carga económica significativa. Si bien la comisión directiva organiza actividades y eventos para recaudar fondos, esos ingresos complementarios no alcanzan para disipar la preocupación que genera la situación financiera.

Frente a este panorama, las tres instituciones destacan un factor común que les permite seguir adelante: el apoyo de la comunidad balcarceña. Vecinos, empresas, comerciantes y colaboradores anónimos participan de campañas solidarias, rifas, donaciones y distintas iniciativas que ayudan a sostener espacios fundamentales para muchas personas.

Más allá de las dificultades económicas, las autoridades coinciden en que la continuidad de estas entidades resulta indispensable. Para decenas de personas con discapacidad y sus familias, el Taller Protegido, Arco Iris y Nuestro Sueño representan mucho más que una institución: son lugares de inclusión, contención, desarrollo personal y acompañamiento permanente.

Mientras buscan alternativas para garantizar su sostenibilidad, las tres organizaciones continúan redoblando esfuerzos para mantener abiertas sus puertas y preservar servicios que consideran esenciales para la comunidad de Balcarce.

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